Urgen al gobierno a reabrir escuelas

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Un estudio de la Cámara de Senadores urgió al gobierno federal y a los gobiernos estatales a reabrir las escuelas, pues el cierre de las aulas a causa de la pandemia de Covid-19 afecta la salud mental de niños y adolescentes.

La investigación del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado, recogió análisis internacionales, que consideran que es más riesgoso para la salud mental, emocional y desarrollo social y educativo de las niñas y niños mantener las escuelas cerradas, que abrirlas con las medidas de higiene y salud recomendadas.

“Para hacer frente a los problemas públicos de niñas, niños y adolescentes y la pandemia, las legisladoras y legisladores federales han presentado proposiciones con puntos de acuerdo e iniciativas para proteger o exhortar al Poder Ejecutivo a garantizar los derechos humanos de aquellos, con el objetivo de coadyuvar a que continúen, de la mejor manera posible, su desarrollo físico, emocional y social, considerando los efectos que ha traído y que traerá la pandemia”, indica el IBD.

El texto, elaborado por la investigadora Carla Angélica Gómez Macfarland, destaca que entre las repercusiones ocasionadas por la pandemia en este sector de la población se encuentran el resguardo domiciliario, las cuestiones sanitarias, el cierre temporal de guarderías, estancias infantiles, escuelas, parques y lugares de entretenimiento y el acoso por Internet.

Agrega, además, que, al suspenderse las clases presenciales, se han visto afectados otros indicadores, como el cuadro básico de vacunas, así como el desarrollo físico y nutricional, pues en escuelas de zonas marginadas, se les proporcionaban a los niños desayunos escolares.

“La salud de los más jóvenes se vio afectada por la deficiencia en nutrición, por el difícil acceso a la vacunación y por la suspensión de revisión de rutina que ayudaba a prevenir diversas enfermedades y afectaciones a la salud”, detalló el estudio “Las niñas, los niños y los adolescentes (NNA) y el Covid-19”.

Además, el cierre de los centros escolares aumentó la desigualdad educativa entre los menores que tienen acceso a las nuevas tecnologías y quienes ven limitados estos instrumentos para la educación a distancia.

“Por otro lado, el cierre de las escuelas ha ocasionado que la educación se continúe a distancia, provocando desigualdades en los educandos que no siempre cuentan con acceso a las tecnologías de la información, o no siempre tienen las habilidades para aprender a través de ellas”, apunta.

Por si fuera poco, el encierro ha provocado abuso físico y psicológico en contra de niños y adolescentes, por tener que convivir con hermanos, familiares y adultos en espacios físicos reducidos.

“Asimismo, el confinamiento y las horas que pasan en casa con otros familiares han ocasionado tensiones entre relaciones personales que provocan comportamientos agresivos por parte de los propios niños, niñas y adolescentes o de sus cuidadores.

“La socialización de los menores de edad también se alteró al modificarse toda la rutina social y familiar, tanto por el cierre de centros educativos, como por cierre de parques y centros de entretenimiento, aunque estos últimos han abierto en determinado porcentaje sus instalaciones”, indicó el IBD.

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