“Enloquece” Chayanne a sus fans en el Auditorio Nacional

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A sus 50 años, todavía tiene ese poder de sacudir las pasiones más bajas, la habilidad de mover la cadera como si fuera adolescente y el carisma suficiente para llenar cualquier recinto

Cuando un artista se entrega “Desde el Alma” en el escenario, cosas mágicas e inolvidables pueden suceder.
Chayanne, a sus 50 años, todavía tiene ese poder de sacudir las pasiones más bajas, la habilidad de mover la cadera como si fuera adolescente y el carisma suficiente para llenar de buena vibra un recinto como el Auditorio Nacional.
Cual maestro de orquesta, el puertorriqueño manipula a la perfección las emociones de la gente. Sus brazos torneados son las batutas que dirigen los corazones de sus fans; su pelvis, el instrumento principal del que emana toda su energía.

Esos bríos cargados de experiencia los presumió la noche del miércoles, desde las 20:50 horas, cuando apareció bailando detrás de una enorme cortina blanca. El escenario, con dos pisos extra y cinco pantallas de leds de fondo, sirvieron para tornear aún más su figura y hacer brillar su impecable voz.
“El Torero” que todas aman y nadie critica salta de un templete a otro cual chiquillo emocionado, y con sus siete músicos es capaz de llevar a todos los “Humanos a Marte”.
“Buenas noches, México lindo y querido. ¡Qué placer, mi gente bonita, qué ritmo se siente aquí!
“Saben que mi corazón es de ustedes y que todo esto se hace con amor, con cariño, con entusiasmo, por todo lo que uno recibe. ¡Esta noche ustedes piden y yo moveré todo!”, decretó… y lo cumplió.
Saltó de un ritmo a otro con maestría, guiando las emociones de 10 mil fans con su sonrisa. Rostros extasiados, llorosos, sudorosos, sonrojados y eufóricos, la inmensa mayoría de ellos de mujeres de todas las edades. Porque Chayanne enamora lo mismo a una niña que a una abuelita.
Él te hace sentir que “Dejaría Todo” por ti; hace que pierdas “Tu Respiración” a la menor provocación y te recuerda que para olvidar tus problemas debes dejar todo en manos de la “Madre Tierra”.
Rodeado incluso de sus bailarines, cuatro mujeres y cuatro hombres más jóvenes que él y con cuerpos trabajados, Chayanne destaca como un verdadero rey.
La gente lo adora y le rinde pleitesía. Las chicas de hasta adelante luchan por tomar su mano, mientras que el resto se olvida por minutos de sus respectivas parejas y echan a volar su imaginación y fantasías. Este ídolo latino derrocha sex appeal hasta cuando se pone un saco cobrizo y baila con sus ocho chambelanas “Tiempo de Vals”.
Al finalizar, hasta se da el lujo de subir a una fan al escenario, tomarla de la cintura y hacer que recuerde sus años mozos.
Sus canciones son atemporales y todos las conocen, hasta quienes llegaron al show escépticos y renuentes a dejarse embelesar por el intérprete.
Comprueba su legado con un set acústico en el que desempolva sencillos como “Tu Pirata Soy Yo”, “Fuiste un Trozo de Hielo en la Escarcha”, “Serás Mi Mujer” y “Atado a Tu Amor”. Y también demuestra que puede refrescarse y adaptarse al mundo moderno con la pegajosa “Choka Choka”.
Pareciera que no hay nada que Chayanne no pueda hacer. Se sacude, seduce y contagia alegría. Emplea la misma fórmula una y otra vez, pero más que repetitivo, se siente auténtico. Todos lo saben. Y bien se siente cuando un artista se entrega “Desde el Alma” a su público.

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