Hablando Franco

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Se hacen “pato” en la Secretaría de Salud y cobijan a médico negligente 

Pues como se ha convertido costumbre, las autoridades de Salud en Sonora, han evadido informar puntualmente sobre la situación Hugo Arellano Arias, quien de acuerdo con la Comisión de Arbitraje Médico en Sonora, incurrió en negligencia médica al negarle la atención a un jornalero agrícola en el Centro de Salud del Ejido Morelos, La Atravesada de Empalme.

Y es que pese a que el titular de la Comisión de Arbitraje México, Rubén Vásquez Xibillé, recomendó el cese inmediato de este individuo, a quien no podemos llamar médico porque carece del elemental sentido humanitario que distingue a quienes ejercen esta profesión, lo cierto es que continúa formando parte de las filas de la Secretaría de Salud.

 

Ayer, según informó la vocera de la Secretaría de Salud a nuestra reportera, se encontraban analizando “a puerta cerrada” el caso de Arellano Arias, y al parecer la reunión se prolongó hasta media noche, que es cuando estamos elaborando esta entrega, porque aunque se dijo que emitirían un comunicado, éste no nos llegó, así que en una de ésas y siguen reunidos.

Lo que es cierto es que las autoridades de Salud, en el caso del jornalero que murió por fuera del Hospital General de Guaymas, también intentaron desestimar el hecho y sobre todo evadir el tema, pero no es de esa manera como se debe solucionar una problemática, menos cuando la indiferencia e ineficiencia, ha cobrado dos vidas, tan sólo en esa región.

 

Los menores de edad cada vez más conflictivos

 

Como sabemos, y lo vemos prácticamente a diario, cada vez es mayor el número de menores de edad, en algunos casos, prácticamente niños, quienes incurren en hechos delictivos y de violencia, no sólo en esta capital, sino en el resto de Sonora y del país, pero no por ello debemos quedarnos cruzados de brazos.

Seguramente se ha percatado como cada vez con mayor frecuencia aparecen en los medios de comunicación los hechos delictivos cometidos por jóvenes, e incluso, ataques contra sus propios padres y familiares, en muchas ocasiones bajo los influjos de las drogas.

¿Qué nos dice esto?, bueno, que la problemática es mucho más grave y complicada de la solución simplista de decretar un toque de queda, sino que se requiere una colaboración y coordinación entre familiares, maestros y autoridades, pero no sólo policiacas, sino de salud y protección al menor.

Hay familias en las que los que toman las decisiones son los menores, deciden desde que van a comer, hasta que programa verán en la televisión, video o juego, o bien, en dónde irán a vacacionar o a pasar la tarde… Y eso no debe de ser.

Una cosa es tomar en cuenta las preferencias de nuestros hijos y otra, cumplirle todos los caprichos y sobre todo, convertirnos en marionetas en sus manos.

Los especialistas señalan que desde el momento en que nace, el bebé se acostumbra a llorar para llamar la atención y que de esta manera, lo cambien de pañal, alimenten y también alerta cuando le duele algo.

Pero también, ocurre, que en gran parte de las veces, ni tiene hambre, ni requiere cambio de pañal y está sano, pero sólo quiere que lo sostengan en brazos y lo logra… Esto es, desde pequeños aprenden a manipular a su familia y en ocasiones, así siguen hasta que llegan a la adolescencia y la vida adulta.

De ahí la importancia que los padres disciplinen e impongan límites a sus hijos, estableciendo también incentivos o premios cuando cumplan con las metas, para que los menores entiendan que se requiere esforzarse para lograr algo.

Y aunque lo más fácil es darles a los pequeños lo que quieren para dejen de llorar o encenderles el televisor o videojuego para que se entretengan, hay que recordar que ser padre es una gran responsabilidad y dura toda la vida, por lo que hay que esforzarse para formar hombres y mujeres de bien y no delincuentes.

 

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