Hablando Franco

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¿Es necesario armarse o amenazar para que atiendan la inseguridad las autoridades?

Cuando el ciudadano decide tomar la justicia en sus manos, es porque ya agotó todas las instancias oficiales de las que tendría que haber recibido respuesta y atención ¿pero qué necesidad hay de llegar a ese grado?

De seguir la tendencia de que las personas se tienen que armar y proclamar a gritos que formarán grupos de autodefensa, caeremos en una anarquía, en la que todos saldremos perdiendo.

 

Aunque se oculten o “maquillen” cifras, la inseguridad la padecemos a diario decenas de personas en este municipio, desde los robos, asaltos, abusos de confianza, de autoridad, violencia intrafamiliar y ni qué decir  de los hechos de sangre, que cada vez se hacen más recurrentes, porque a toda hora y en varios sectores escuchamos el detonar de las armas.

Entonces, si los vecinos de una manzana, sector o colonia deciden unirse para conformar un grupo de autodefensa, tan de moda en el sur del país,  y advertir que atacarán a quienes sorprendan incurriendo en cualquier delito, en ese momento, con la autoridad totalmente rebasada, retornaremos a la época de la barbarie o de que salga ganando el más fuerte.

Y es lamentable que los ciudadanos tengan que llegar a ese grado para recibir atención de las autoridades y el ejemplo lo tenemos en el ejido Mesa del Seri, en donde los vecinos cansados de los constantes robos de que son víctima de un grupo de delincuentes plenamente identificados, decidieron tomar la justicia en sus manos.

Naturalmente que de inmediato, las autoridades municipales y estatales, entonces sí, volvieron la vista a esa comunidad del oriente del municipio y empezaron los operativos que a la fecha lleva a seis personas detenidas, aunque las dos primeras rápidamente fueron puestas en libertad… Pero ¿tenemos que llegar a ese extremo para que nos atiendan?

¿Porqué antes no habían detenido a los delincuentes?, ¿porqué no dar respuesta a los ciudadanos cuando denuncian?, ¿nos tenemos que armar y prácticamente convertirnos en justicieros para que entonces nos hagan caso? o peor aún, ¿tenemos que convertirnos en delincuentes, herir a otras personas y hacer justicia por nuestra manos para salvaguardar a nuestras familias o patrimonio?

Creo que no, eso no nos debe de suceder a los hermosillenses en lo particular y sonorenses en lo general. Creo que las autoridades deben de hacer su trabajo y principalmente garantizar la seguridad personal, familiar y de nuestro patrimonio… ¿Qué es un reto difícil, que la situación está complicada? Pues como dijo el empresario y ahora activista social Alejandro Martí “si no pueden, que renuncien”.

 

Siguen soplando vientos de guerra en la Universidad de Sonora

 

Y si usted creía que los miembros del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora se quedarían muy tranquilos luego de que el Tribunal de Distrito “les dio palo” en su solicitud de amparo en contra de la resolución de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje que declaró ilegal posponer el estallamiento de huelga previsto para el 30 de abril cuando la casa de estudios estaba paralizada por el Steus, pues se equivocó y ahora interpondrán un recurso de revisión ante el Tribunal Colegiado.

O sea, la situación de intranquilidad laboral en la casa de estudios va para largo ya que se estima que para el 27 de junio el citado tribunal emita una resolución, que avizoran será favorable al gremio y con ello se anticipa que habrá una nueva huelga, de no llegar a un acuerdo con las autoridades universitarias.

Por cierto y antes de cerrar este espacio y aprovechando que hablamos de los sindicatos de la Unison, ayer por la tarde los agremiados al Sindicato de Trabajadores y Empleados, expulsaron de sus filas a la ex dirigente del gremio, Dorotea Rascón Lizárraga, luego de que se vio muy malita, durante la huelga recién concluida, cuando se puso del lado del patrón y le importó poco menos que un cacahuate la situación de sus compañeros.

 

 

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