Columna 7

0

 

 

Circos sin animales: Falsa Defensa 

Una vez más queda de manifiesto que los políticos de este país, incluyendo a los de Sonora, tienen una doble y falsa moral. Por un lado proponen la desaparición de los circos con espectáculos basados en animales, y por el otro, ni por asomo se refiere a las corridas de toros y a las peleas de gallos.

No se puede legislar de tal manera, tan parcial, tan oportunista, tan mediática y tan falta de ética y amor a la vida animal.

 

Me queda claro que los intereses del circo no se comparan –ni por asomo-, con los intereses que representan a nivel internacional las corridas de toros y las peleas de gallos en los palenques, donde grupos poderosos económicamente en distinto rango de clase, son el gran negocio, pero además los primeros espectadores de tan degradantes espectáculos.

Las banderas políticas de los partidos están tan rebasadas y otras tan fuera de lugar de la verdadera problemática popular, que se enfrascan en lo cómodo y fácil, para no atender lo realmente prioritario.

Es bien sabido de la matanza cruel y despiadada que se práctica con los toros de lidia, el tormento y tortura a que son sometidos durante las corridas, en medio de una agonía espeluznante que se vuelve un festín adorador por parte de los espectadores, que se presumen de alta alcurnia –en su mayoría- por el solo hecho de venerar dicha fiesta, que carece de toda justificación, con mayoría de razón en estos tiempos.

En los palenques, las peleas de gallos suelen ser sanguinarias y a muerte, donde los fanáticos de embelesadas con los borbotones de sangres por las heridas que los animales se infieren con sendas navajas de pulcro filo, que se vuelven mortales en cada aleteo en el redondel, mientras las personas se ponen jubilosas por un puñado de billetes y los tragos de alcohol, que se mezclan con el olor al tabaco y la sangre de los gallos.

Extraño, pero los defensores de esta reforma legal, tienen una visión muy parcializada del tema y un distorsionado sentido y concepto del respeto a la vida animal, porque incluso habría que poner en la discusión aquellas especies que sacrificamos en aras de obtener alimento, y que perecen en forma vil, pero que parece nadie se da cuenta.

La matanza de delfines o de elefantes, el placer de la muerte convertido en arte que hacemos llamar cacería, son esas variables de respeto a la vida animal, que ni siquiera en el más profundo de los sueños de esos legisladores han tenido en mente reflexionar.

Oportunismo, distracción e insensibilidad es lo que reflejan  los políticos que se avocan al tema que mencionamos y que va mucho más lejos que los espectáculos de circos con animales, que por lo que podemos apreciar, parece son menos crueles e inhumanos que otros supuestos entretenimientos que observamos en lo escrito en esta Columna 7.

Concentrar los esfuerzos legislativos en la elaboración de leyes carentes de generalidad, apartadas de las expresiones de las diversas organizaciones que buscan el respeto de la vida animal, son una verdadera vacilada y burla para la ciudadanía a la que ya le arrebataron el pan, y ahora pretenden verdaderamente, arrebatarles el circo. Hay de animales a animales, sin duda.

 

BUSCAPIES

¿Qué paso por fin con los 600 mdp del FEMOT? ¿Cómo se los repartieron? ¿Quién es el empresario que firmó por dicho crédito? ¿Ha mejorado el transporte público en realidad? ¿Y las 500 concesiones de taxi qué? ¿Cómo va el asunto? ¿Qué diferencia hay entre el sexenio de Hidalgo y el año del mismo?

Salud y Paz!!!

 

Compartir.

Deje una respuesta