Columna 7

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La Salud: El gran negocio

Los médicos de esta generación son distinguidos por la facilidad que les otorga la tecnología para emitir diagnósticos y realizar procesos quirúrgicos de buenos resultados.
Tristemente los distingue también su arrogancia e indolencia ante lo lastimoso que resulta atender a seres humanos enfermos que ven en los médicos un dejo de esperanza para estar sanos y vivir con alegría cada momento.

Acaparadores de nóminas públicas en grupos que más bien parecen cofradías y se reparten a los enfermos y su atención como un gran botín; donde hablar de obesidad, cáncer, diabetes, hipertensión y una larga lista de enfermedades es todo un sinónimo de signos de pesos que han hecho de los médicos en una clase ‘pudiente’ y distante de la compasión y el altruismo.
En las instituciones de salud pública priva el desorden y la anarquía, el desvío de recursos públicos, el desabasto de medicamentos, la corrupción, el nepotismo y hasta la prostitución.
Las salas de espera se han convertido en ante salas de la muerte, para muestra lo que ocurre en el Hospital General del Estado donde los pacientes y heridos esperan hasta tres horas arriba de una ambulancia porque cupo no hay ni en los pasillos del nosocomio, de acuerdo a las declaraciones vertidas por el delegado de la Cruz Roja en Sonora.
Pero curiosa y paradójicamente, esos médicos indiferentes y ‘metalizados’ son exactamente los mismos que «atienden» en los hospitales privados incluso muchas veces a los mismos pacientes pero con diferente tratado, y por supuesto ; con una tarifa mucho, pero mucho más elevada.
En nuestro estado las enfermedades y los enfermos se traducen en pesos y centavos, en frías e inertes estadísticas que sólo son un número que no tiene vida y siempre son más valiosas que la realidad que nos define en el futuro a partir de este presente aterrador que estamos viviendo.
Si la salud pública no fuera el jugoso negocio que a todas luces es, ningún médico de la iniciativa privada aceparía estar en esas nóminas y mucho menos aceptaría tener un cargo público en materia de salud; sin embargo están en todas partes pero sus rostros se matizan con amabilidad cuando a los pacientes de los hospitales públicos los atienden en sus consultorios privados.
En este país, los médicos deberían hacerse ricos pero por no tener pacientes en consulta, eso sería un reflejo que los puntales de la prevención serían ellos mismos, sólo que nuestra visión tercermundista y mercantil de la medicina nos indica que entre más enfermos hay en un hospital significa que más capaces son los médicos.
Sin duda, nuestra visión está muy equivocada, por ello los hospitales modernos se convirtieron en un centro de atención múltiple en donde obligadamente ves varios especialistas con sus respectivos estudios que van desde unos simples análisis clínicos hasta una prueba de medicina nuclear.
Los hospitales nunca serán un lugar agradable para nadie, no vamos a discutirlo, pero quienes ahí trabajan tienen el compromiso de hacer más llevadera la estancia de cada persona que ingresa por necesidad a ellos y no por gusto, así sean hospitales públicos o privados.

BUSCAPIES


Será verdad que el PAN Sonora necesita obligadamente ganar con mucha ventaja Nogales y San Luis para mantener la gubernatura? Por qué aseguran que Hermosillo solo Lola del Río puede dar la batalla? Será a caso que ni ella les garantiza la victoria?

 

Salud y Paz!!!

 

 


Horacio Molina M.
Dir. De Noticias Radio Fórmula Sonora.
TWITTER: @hmolinamoya
CORREO: [email protected]

 

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