EDITORIAL

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Desde ayer se cuenta en Sonora con la Ley de Salud Mental del Estado, la cual fue aprobada por el Pleno del Congreso del Estado y busca impulsar programas preventivos contra las adicciones y brindar tratamiento integral para personas con diferentes padecimientos.

 

Esta nueva legislación fue impulsada por el legislador del Partido Acción Nacional,  Raúl Augusto Silva Vela, quien preside la Comisión de Salud, la cual desde su parecer está a la altura de las necesidades de la población.

Algo que resalta en esta legislación es que se contempla apoyo integral para enfermedades cada vez más de moda, como la ludopatía, que ante la proliferación de casinos, es mayor el número de personas que la padecen.

Así como para aquellas personas que sufren de esquizofrenia o depresión, que también son padecimientos que van en ascenso y que son causantes de crueles crímenes, en el caso del primero y del aumento de suicidios, en el caso del segundo mal.

Y es que se  estima que en Sonora sólo el 14 por ciento de las personas con esquizofrenia reciben un tratamiento adecuado, mientras que el resto no cuenta con los recursos económicos para hacerlo o no tienen la accesibilidad necesaria para ser atendidos, problemática que se buscará resolver a través de la Ley de Salud Mental.

De acuerdo con el legislador impulsor de esta nueva ley, en Sonora uno de los problemas más fuertes es la depresión que ha ido a la alza y conlleva al suicidio, razón por la que es necesario contar con las herramientas para detectar a tiempo estos casos.

Ahora que contamos con esta Ley significa que se buscarán recursos adicionales para más tratamiento y programas preventivos para la población, y ojalá que así sea.

Porque como sabemos de nada sirve tener legislaciones de avanzada si en ellas no se contemplan programas preventivos y lo más importante, si no se obtienen recursos para los mismos.

 

Y en épocas como las que vivimos, en donde las redes sociales si bien unen a las personas, también las orillan a la soledad, en donde poco a poco, las largas jornadas de trabajo, más la poca interacción social directa, pero abundante en internet, crean patologías sicológicas que antes no habíamos visto y que por supuesto, requieren de la ayuda de especialistas para superarlas y prevenirlas.

 

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