EDITORIAL

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A un día de que inicie el llamado “El buen Fin”, vale la pena recordar que de acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en la misma época del año pasado se detectaron a varias empresas que incumplieron ofertas y ofrecieron publicidad engañosa, pero además, se detectó el crecimiento desmedido del uso de tarjeta de crédito.

Para empezar, antes de salir corriendo para buscar ofertas que en la mayoría de los casos no lo son, hay que recordar que el año pasado se detectó a las tiendas Soriana, Sam´s Club, Suburbia, Sanborns, Gamers Retail y la línea aérea Volares, como las que más denuncias tuvieron por parte de los consumidores inconformes con publicidad engañosa y con falsas promociones.

 

Pero además, es conveniente recordar que de acuerdo con la percepción de ciudadanos entrevistados, la mayoría de los establecimientos, más que ofertas ofrecieron facilidades de pago, cuando se supone que el objetivo es ofrecer productos a bajos precios, para incentivar su compra.

Lamentablemente, la gente sale a comprar incentivada por la publicidad engañosa y al llegar a las tiendas es arrastrada por la efervescencia y en la mayoría de las ocasiones se adquieren productos que no necesitamos, o bien, que no son prioritarios y que sólo afectarán nuestra economía futura.

Y es que se estima que el 56 por ciento de las compras durante el Buen Fin se efectúen con tarjeta de crédito, sin embargo, con ello sólo se pospone el pago de un bien o un servicio y en caso de que por distintas razones se atrase en el pago o abono, la deuda crecerá considerablemente, afectando su economía.

De ahí la importancia de analizar antes de comprar, de hacer una lista de prioridades y sobre todo de comparar precios, en caso de hacerlo a crédito comparar interés y plazo de pago, para que no iniciemos el año con la tarjeta a punto de estallar por las deudas, intereses y moratorios.

 

Esto es, debemos endeudarnos en base a nuestra capacidad de pago, sobre todo cuando se trata de adquisiciones a “meses sin intereses” que parece que nunca llegarán, pero más tarde o más temprano lo hacen, en perjuicio de nuestra vulnerable economía.

 

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