“Prende” a su público Margarita

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A Margarita la llaman “la diosa de la cumbia” por algo muy especial, su sencillez para con la gente que gusta de su canto. La noche del 1 de noviembre de 2013 en un Auditorio Nacional lleno, llegó al escenario ataviada en un conjunto de blusa y pantalón en tono rosa, casi morado, su calzado abierto con cintas color plata y tacones bajos.

 

La particular cantante aceptó ser sudamericana, pero sonriente declaró. “Soy de Colombia, sí, pero mi nacionalidad tiene un sombrero de charro y un sarape bien puestos”, aduciendo ser mexicana por elección, no dijo más y comenzó la fiesta con sus más emblemáticos temas.

 

Margarita hizo un opening con bailarines y canto y procedió con los temas “Yo me llamo cumbia”, “El equipaje”, “Esta vida”, “Mi bombón”, “La piragua”, con el tema “Amor de mis amores” la gente se levantó de sus asientos y Margarita les hizo un performance con su ballet y sus cuatro coristas.

Con videos proyectados en la parte trasera del escenario, el público obtuvo una idea de cómo es el Carnaval de Barranquilla y Margarita explicó que nació en Medellín, Colombia. Una tierra caliente que a ella la hizo ídem, y con ese comentario detonó las risas del auditorio que entendió el doble sentido.

Margarita cambió su vestuario por una gran bata y pantalón en conjunto, con un tono similar al de la fruta mamey. La intérprete agradeció a su público que compró su más reciente material titulado “Desde mis raíces”, adquiriendo el disco obtuvieron un boleto para verle en vivo. La diosa de la cumbia continuó con “La pollera colorá”, “Déjalo ir”, “Juepa”, y con “Escándalo”, otra vez las personas se levantaron de sus butacas y aprovecharon el breve espacio al frente para mover su cuerpo.

En el tema “La luna de Barranquilla”, Margarita no pudo evitar conmoverse y sólo declaró: “No quiero llorar, pero este tema se lo dedico con mucho cariño a mis hijos” y prosiguió con “Corazón partío” de Alejandro Sanz, “Te olvidé”, y en el singular tema de “Sin ti”.

Margarita cantó con el veracruzano Samo, quien también la acompañó en “Y qué de mi”, Samo iba vestido sólo con un chaleco que dejó ver sus brazos tatuados y musculosos. Portaba un pantalón y zapatos negros, además de su eterno sombrerito que, como un bonete encarnado, decoraba su cabeza.

La fiesta no se acababa aún, Margarita estaba contenta de llamar a este concierto como su carnaval, la cantante se cambió por otro conjunto de bata o blusón y pantalón en color azul claro, para cantar “El Africano”, “Mi cucu”, en “Capullo y Sorullo” hubo una divertida coreografía donde trajeron a un niño afroamericano para representar al niño de color que nace en esta canción.

Margarita gritó: “Vamos a mover la colita” y cantó ese tema seguido de “Qué bello”, tras una pausa, uno de sus coristas llegó más elegantemente vestido, era Jonathan, el hijo de Margarita, juntos cantaron “Valdrá la pena” con una promesa en su corazón.

Jonathan estaba siendo amadrinado por su popular progenitora, y recibiendo la estafeta de Margarita, el joven continuó cantando con sus temas “Duele” y “Merengue”.

 

Al terminar, Margarita le dijo a Jonathan, “Tú sígueme ayudando con los coros porque todavía no encuentro a tu reemplazo” y la gente se rió. Para finalizar de manera ad hoc esta especial noche, Margarita cantó en secuencia “La vida es un carnaval”, “El cumbiambero”, “Colegiala”, “Nube gris” y culminó con “Oye”.

 

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