EDITORIAL

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Con más pena que gloria, la Profeco se ha distinguido por tener un desempeño poco útil para los millones de consumidores mexicanos que, seguidamente, ven pisoteados sus derechos.

Por eso a nivel nacional, la Procuraduría Federal del Consumidor ha iniciado con una campaña para mejorar su manchada imagen, aunque a estas alturas ya será muy difícil que esta dependencia recupere la confianza de la gente.

 

Menos si las acciones que se realizan son solamente para aparentar trabajo a favor de los intereses de los consumidores, cuando en realidad las grandes empresas comerciales siguen haciendo y deshaciendo en el país en lo general y en el estado, en lo particular.

Eso a la Profeco no le importa y mejor se concentra en revisiones como las realizadas en fecha reciente en el municipio de Guaymas, donde se llevó a cabo la clausura de un servicio de paquetería en una terminal camionera.

Pero los inspectores federales nada dijeron del pésimo servicio de algunas líneas del autotransporte porque, como suelen justificar, está fuera de las facultades de la dependencia federal.

Pero sí pueden revisar gasolineras, también pueden clausurar negocios abusivos como compañías de telefonía celular, tiendas de autoservicio con publicidad engañosa y hoteles.

Claro que no lo han hecho a pesar del montón de quejas relacionadas con un mal servicio o con básculas amañadas o con precios indebidos. Para todo eso, la respuesta es que la Profeco buscará conciliar.

Y puede que lo haga, puede que por intervención de la Procuraduría Federal del Consumidor, los clientes inconformes logren un acuerdo y reciban un mejor servicio o producto.

Pero para qué está entonces esa dependencia federal tan cara si no es para aplicar multas, para castigar a los malos proveedores de servicios y para cerrar negocios que no respetan los derechos de los ciudadanos.

No va a ser con recomendaciones o conciliaciones como en esta región se van a acabar las quejas, sino con una política de cero tolerancia y de sanciones ejemplares para todo aquel que busque aprovecharse del consumidor.

 

Para eso está esa dependencia federal y valdría más que buscara otras formas para demostrar trabajo, porque si se trata de recuperar la imagen, la Profeco debería evitar grandes “golpes” mediáticos y mejor dedicarse a aplicar la Ley a favor de la gente y no de los comercios.

 

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