Conquista Fobia al Metropólitan con su ingenio sonoro

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Una tres mil personas, cifra oficial, agotaron las localidades del Teatro

Para decidir quién de entre el público subiría al escenario, Leonardo de Lozanne buscó gente con un cráneo “resistente”, pues quería usar las cabezas como instrumentos.
A los dos afortunados, un hombre y un niño, les pusieron cascos, y durante el tema “No Soy un Buen Perdedor” fueron zapeados rítmicamente, como reflejo de que Fobia no tendría límites en su experimentación en conciertos acústicos, que iniciaron anoche.
“Vienen más estupideces adelante, no se preocupen”, bromeó el vocalista, para llevarse las palmas de tres mil personas, cifra oficial, que agotaron las localidades del Teatro Metropólitan.
Su escenario estaba acondicionado como área de juegos: de fondo había muñecos caricaturizados de un delfín, una morsa y una jirafa. También un avión de juguete que sirvió como instrumento.
Un perrito con audífonos aislantes del ruido deambulaba por el escenario, se recostaba y terminó en el regazo de Jay de la Cueva mientras tocaba el piano en “2 Corazones”; la banda no quiso quedarse con ganas de nada al recrear el formato Unplugged de su disco de 2020.
“Llevamos mucho tiempo preparando este proyecto, no lo habíamos podido presentar en vivo hasta que en marzo comenzamos. Muchísimas gracias por esperarnos, por estar aquí y vender los cuatro Metropólitan. Por esto hacemos todo lo que están viendo y escuchando aquí, es para todos ustedes”, dijo el frontman como bienvenida.
El contraste con la grabación del Unplugged fue total, pues, por la emergencia sanitaria, esa vez no hubo público, mientras que ahora todo el tiempo hubo piropos y ovaciones de fans para De Lozanne, De la Cueva, Paco Huidobro, Iñaki Vázquez y Cha!
Las versiones de hits como “Vivo” y “Veneno Vil” no desmerecieron de las originales, incluso los solos de guitarra acústica de Jay despertaron pasiones con temas que no forman parte del disco, como “El Crucifijo”.
“Sentimos que se los debemos porque los fans de Fobia son muy peculiares. Los sentimos amigos, familia, cómplices. Las canciones las viajan, las viven, las trituran, las hacen suyas”, aseguró el vocalista.
Cerca del final llevaron al límite la idea del juego, cuando sustituyeron los instrumentos casi en su totalidad para tocar “El Microbito” con pollos de plástico y pequeñas cubetas de colores.
Al preguntarle al público qué canción faltó, no hubo un consenso claro: muchas. Pero no quedaron a deberlas, pues su despedida fue con un popurrí que incluyó “Puedo Rascarme Solo”, “Dinosaurios” y “El Cerebro”.
Para cerrar con baile, el grupo se despidió al ritmo de “1 Camino y un Camión”, cuya letra reza: “Sabes muy bien que es muy difícil para mí decirte adiós”. Por fortuna, les quedan tres noches más en el recinto.

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