Se quedan sin casas 36 familias en Nuevo León

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El incendio fue apagado por elementos de Bomberos de Nuevo León, Protección Civil, y Nuevo León Búsqueda y Rescate, que trabajaron durante varias horas

Del terror de despertar, en plena madrugada, para huir del incendio que devastó sus tejabanes a la angustia del desamparo, por haber perdido sus pocas pertenencias, pasaron ayer 172 personas que vivían en un predio de la colonia Valles de San Bernabé, al norte de Monterrey.
A las 02:00 horas de ayer, mientras dormían los habitantes del lugar conocido como El Pozo, se desató el fuego, del que hasta anoche se desconocían las causas, pero se presume fue avivado por las fuertes ráfagas de viento que tuvo la ciudad.
Protección Civil estatal descartó víctimas, pero reportó la destrucción de 103 pequeños tejabanes en los que vivían los 172 integrantes de 36 familias.
«Perdimos todo», lamentó Martha Lugo, que revisaba los restos de su vivienda. «Nadie sacó nada. Todo se quedó aquí porque primero es la vida».

El incendio fue apagado por elementos de Bomberos de Nuevo León, Protección Civil, y Nuevo León Búsqueda y Rescate, que trabajaron durante varias horas.
«La Policía también estuvo», dijo José Juan Moreno, otro damnificado. «Llegaron para sacarnos, para que nadie se quedara adentro.
«Lo malo», añadió, «es que nos quedamos sin nada».
El Pozo está en un terreno bardeado y, ante el rápido avance del fuego, los colonos tuvieron que hacer hasta boquetes para poder salir.
Rosalba Oliva, de 48 años, lamentó que junto con su patrimonio se quemara un auto Atos de su hijo Antonio, de 25 años, que dejó ahí desde Navidad.
«Ese día se tomó unas cervecitas y aquí lo dejó para no manejar», dijo, «juntó (dinero) con muchos sacrificios, poco a poco, para comprárselo.
«Y lo de nosotros es algo que nos costó mucho sacrificio, para que en un ratito se perdiera todo».
Ella y su esposo, agregó, tienen diabetes y carecen de seguro social.
Juan Ramírez es de sueño pesado, pero la madrugada de ayer lo despertaron las ganas de ir al baño… lo que también terminó por salvarle la vida a él y a su esposa María Teresa.
«Cuando abrí el baño ya estaban llegando (las llamas)», narró el vecino de 56 años, «lo que hice fue salir corriendo, le hablé a mi esposa, le dije levántate, levántate, nos estamos quemando.
Aunque perdió todo, está contento de seguir vivo.

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