Enfrenta la crisis con gran dignidad

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La falta de trabajo debido a la pandemia por Covid-19 hizo que el señor Orlando Vargas Miranda recurriera a uno de sus pasatiempos para convertirlo en su sustento económico, el pintar cuadros decorativos para venderlos en los cruceros de la ciudad.

Durante tres décadas trabajó en los censos del Inegi en Hermosillo, los contratos eran temporales nunca le dieron una base en la institución, comentó Vargas Miranda quien tiene problemas de movilidad en sus piernas por secuelas de poliomielitis y en la pierna derecha tiene un acortamiento.

“Las circunstancias me llevaron a estar en este crucero, por el virus, la pandemia. Yo trabajaba como capturista de datos, tengo mi carrera de contabilidad y administración y trabajé por tres décadas en el Inegi”, argumentó.

Siempre le gustó la pintura, de niño dibujaba y ahora esta habilidad le ha servido para salir avante con sus gastos, abundó el pintor al agregar que los trabajos los realiza con vinil acrílica a base de agua tipo óleo.

Algunos automovilistas que hacen alto en el semáforo del cruce de las calles Serdán y Garmendia lo apoyan adquiriendo un cuadro, que dependiendo de las dimensiones es el costo, hay de 50, 100, 200 y 300 pesos.

“La gente no regatea afortunadamente, cuando veo que duda le hago una rebaja, generalmente vendo un día sí y un día no”, puntualizó.

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