Hablando Franco

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Apapacha gobernadora a trabajadores de la salud y a policías 

Más que merecido tienen los trabajadores del sector Salud, no solo de Sonora, sino del país, el que se designe este 2021 como su año, tal y como lo propuso la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano.

Al reconocer el esfuerzo de las y los trabajadores de Enfermería, que ayer celebraron su día, la mandataria sonorense, anticipó que enviará al Congreso del Estado, la propuesta de Decreto para designar este 2021 como el Año de las y los Trabajadores de la Salud, que lo que sea de cada quien han puesto todo su esfuerzo para salir adelante en esta pandemia.

Los trabajadores del sector salud, desde los médicos, médicas, enfermeros, enfermeras, personal de radiología, servicios generales, esto es, personal de limpieza, archivo, administrativos, camilleros, en fin todos los involucrados en la atención de quienes acuden a demandar un servicio de Salud han sido atendidos con esmero y cuidado.

Todos han dado el extra para sacar el trabajo, a pesar de que la ciudadanía ha hecho caso omiso de las recomendaciones y se ha empeñado en seguir en la calle exponiéndose a los contagios y a contagiar a sus seres queridos, mientras que los trabajadores sanitarios han dejado familias y vida personal para luchar por las vidas de todos y cada uno de nosotros.

Por cierto, la mandataria estatal también entregó ayer equipo y vehículos al personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado, concretamente a los efectivos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) en cuya ceremonia estuvo acompañada de la Fiscal Claudia Indira Contreras Córdova.

De esta manera, a pesar de la difícil situación que se vive por la falta de recursos, Pavlovich Arellano ha echado mano de donde puede para seguir dotando de herramientas a los policías y que den respuesta a la ciudadanía como lo hizo anteriormente con los agentes de la Policía Estatal de Seguridad Pública, que encabeza David Anaya Cooley.

 

Una vez más Trump “enseña el cobre” y provoca violencia

 

El más claro ejemplo de lo que puede hacer un político enfermo de poder lo observamos este miércoles en Washington,  cuando un grupo de simpatizantes del todavía presidente Donald Trump irrumpieron en el Capitolio donde se calificaba la elección presidencial que perdió a todas luces, pero cuyo resultado se niega a aceptar y ocasionó el desalojo de los legisladores, pero lamentablemente, también la muerte de cuatro personas.

Las imágenes las podríamos haber imaginado fácilmente en cualquier lugar tercermundista, nunca en Estados Unidos, sin embargo, los hechos ocurrieron y pintan de pies a cabeza la escasa calidad de quien debería ser un estadista y se mostró como un hombre que no acepta que los estadounidenses no están de acuerdo con él y no lo quieren como presidente.

Quienes hemos estudiado o bien residido por alguna razón  en el vecino país, jamás hubiésemos pensado que nos habría tocado presenciar un acto de barbarie como el de la tarde de ayer que acaparó todos los espacios en redes sociales y en los medios de comunicación  a nivel internacional.

Ahora, a escasos días de terminar su gestión hay fuertes voces que están pidiendo la remoción de Donald Trump como presidente, aunque debería de entregar el cargo la próxima semana a JoeBiden.

Y esto nos debe de poner a reflexionar sobre los perfiles que elegimos para que nos gobiernen y en la importancia de analizar con la cabeza y no con el estómago, a quien queremos al frente de un país, un estado o un municipio, porque hay que cuidarnos de los falsos paladines que prometen mucho y hacen muy poco.

 

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