Mariano Rivera a Cooperstown, primer unánime

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Oriundo de Puerto Caimito, un humilde pueblo de pescadores en Panamá, Mariano Rivera ocupa ahora un lugar histórico en las Grandes Ligas, pues es el primer jugador en ingresar al Salón de la Fama de forma unánime.

Ni el carismático Ken Griffey Jr. tuvo el privilegio de entrar al recinto de los inmortales con el total de la votación de la Asociación de Escritores de Beisbol de las Grandes Ligas (BBWAA, por sus siglas en inglés).

El ingreso de Rivera fue oficializado junto al desaparecido lanzador Roy Halladay (85.4%), el pitcher Mike Mussina (76.7%) y el boricua Edgar Martínez (85.4%), quien pasó la mayor parte de su carrera como bateador designado.

Los cuatro fueron inducidos al Salón de la Fama junto al bateador designado Harold Baines y a otro cerrador, Lee Smith, seleccionados por el Comité de Veteranos en diciembre.

«Ser el primer seleccionado de manera unánime y que haya sido un latino es un reconocimiento al trabajo arduo que nosotros hemos hecho. Eso me dejó entender que lo que nosotros hacemos lo miran y es valioso”, subrayó Rivera, ganador de cinco anillos de Serie Mundial con los Yanquis de Nueva York.

«Entre las grandes hazañas están ser Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1999 y del Juego de las Estrellas de 2013, además de líder absoluto de salvamentos, con 652. “Cuando terminó mi carrera miré atrás y dije: ‘Quizás tenga la oportunidad de ir a Cooperstown’”, dijo.

«Yo siempre representaba a Panamá. Gracias a todo el pueblo de Puerto Caimito, que me están viendo, a todos los niños que me ven ahora en TV en Panamá, los amo mucho”, dedicó Mariano en un discurso que pronunció en español.

Con su dominante recta cortada, su especialidad a la hora de lanzar, dejó un récord de 652 salvamentos en 19 temporadas con los Yanquis, además de 42 rescates en playoffs, también líder histórico.

Martínez siguió pasos de Clemente

Edgar Martínez nació en Nueva York, pero creció en Puerto Rico. En su exaltación parte de su discurso fue en español.

«La primera vez que vi a Roberto Clemente, todo lo que quería hacer era jugar como él”, dijo Martínez. “Es un honor tener mi placa en el Salón donde también está a la suya”.

Martínez fue a siete Juegos de Estrellas y ganó cinco veces el bat de plata en Seattle, donde estuvo toda su carrera.

Brandy hace el trabajo del Doc

Para Brandy Halladay, la exaltación al Salón de la Fama del Beisbol fue un momento de lágrimas y reflexión sobre los logros de su difunto esposo. Ella manejó la tarea de manera admirable, como él lo hubiera hecho en la loma.

«Sabía que iba a llorar en algún momento. Es abrumadora la cantidad de personas que están aquí hoy”, dijo, con lágrimas y voz entrecortada. “Estoy muy agradecida de que estén aquí. No puedo decirte cuántos abrazos he recibido. No hay palabras suficientes para agradecer”. Hijo de un piloto comercial, Roy Halladay tenía 40 años cuando murió en un accidente aéreo en noviembre de 2017, en el Golfo de México, mientras pilotaba su propio avión.

Halladay, ganador de dos premios Cy Young, acumuló un récord de 203-105 en una carrera de 16 años con Toronto y Filadelfia. Se convirtió en el segundo lanzador en la historia de las Grandes Ligas en lanzar un partido sin hits en la postemporada.

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