Viven en Agualurca en el abandono

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En medio de la inseguridad, proliferación de basura, “tiraderos”, animales ponzoñosos, fugas de agua, sobreviven los residentes del sector

Rodeados de baldíos con maleza, basura, escombro, con abundante presencia de fauna nociva, además de con una inseguridad que apenas les permite sobrevivir, así se encuentran los residentes de la colonia Agualurca.

Uno de los accesos al asentamiento, ubicado al sureste de la ciudad está sumamente accidentado con pavimento en pésimo estado, con fugas, sin embargo, el resto de la colonia tiene condiciones aceptables del pavimento, aunque hay tramos en que la carpeta asfáltica desapareció y abundan los baches.

En un recorrido realizado por periódico Entorno Informativo, los entrevistados manifestaron su frustración al vivir en condiciones de extrema inseguridad, sobre todo ante la cercanía de invasiones.

Don Martín, señaló que hay quienes han optado por dejar sus viviendas e irse a pagar renta a lugares más cercanos al centro de la ciudad, o a colonias en donde los niveles de inseguridad no sean tan graves, como en ese sector, ya que los delincuentes aprovechan cualquier mínimo descuido, para ingresar a robar.

Otro de los entrevistados, quien pidió el anonimato por temor a represalias, señaló que también hay algunos vecinos que realizan actividades ilícitas desde vender droga o intercambiar ésta por objetos robados.

Expuso que los residentes saben muy bien quienes andan en actividades ilícitas, sin embargo, no los denuncian por temor a represalias, porque en ocasiones ven que llegan patrullas a esos domicilios y no hacen nada en contra de quienes evidentemente “tiran droga”.

“Son patrullas estatales y municipales” las que vienen dijo el entrevistado, “entonces ¿con quienes nos quejamos? Están protegidos”, aseveró.

 

Los robos son constantes

A su vez, la señora María dijo que en la colonia abundan familias que trabajan en maquiladoras cercanas, en el Parque Industrial, “es gente buena”, y los delincuentes se aprovechan que las casas se quedan solas para entrar a robar.

“Hay quienes tienen que pagar a conocidos o familiares para que se queden mientras van a trabajar, porque les dejan vacía la casa”, señaló.

En tanto, Manuel, sostuvo que hay quienes antes vendían botanas, hielitos o quienes tenían tiendas de abarrotes en sus casas y optaron por cerrarlas ante los constantes robos “creían que teníamos mucho y pues apenas y salíamos –con los gastos-, por lo que mejor cerramos”.

Los entrevistados consideraron que muchos de quienes delinquen son personas de invasiones cercanas o hasta gente que “va de paso” a Estados Unidos y buscan que llevarse “pero no saben lo que batallamos para tener hasta para comer”, dijo uno de ellos.

Los vecinos solicitaron a las autoridades municipales que mantengan la presencia de patrullas en el sector, porque “ni cuando les llamamos vienen, menos si no lo hacemos” dijo una persona y otra comentó “es raro ver patrullas haciendo rondines”.

 

Dañan casas abandonadas

 

Durante el recorrido efectuado por el sector se apreció la presencia de varias viviendas abandonadas, rodeadas de basuras y en algunas se apreciaban huellas de incendios.

Al respecto, los vecinos señalaron que los malvivientes se ponen a quemar el cobre que roban, o bien a drogarse y por la basura acumulada cualquier descuido provoca los siniestros.

“Lo malo que las casas están juntas y el fuego se puede ir con nosotros”, dijo uno de los residentes que vive cerca de una casa siniestrada.

 

Falta nomenclatura

 

Los vecinos manifestaron también la urgencia de contar con nomenclatura en las calles, ya que la mayoría de éstas carece de placa con el nombre de la rúa, lo que dificulta que los visiten hasta sus familiares, “no saben ni dónde andan”, dijo Adán.

“Lo mismo pasa si pedimos un servicio de transporte por plataforma no quieren entrar por la inseguridad y porque las calles no tienen nombre”, argumentó.

 

Prolifera fauna nociva y animales ponzoñosos

 

Ante el incremento de las temperaturas y al estar rodeados de basureros clandestinos ha aumentado la presencia de animales ponzoñosos, lo que es un riesgo principalmente para los menores que juegan en las cercanías y no se fijan “hasta víboras hemos visto aquí”, dijo Rosa María, señalando hacia un amplio terreno lleno de maleza seca, basura y escombro que está cerca de su vivienda.

 

Urgen más camiones urbanos

 

Los habitantes de este sector también pidieron que las rutas de camiones tengan más frecuencia, ya que tardan en promedio una hora en pasar y aunque están conscientes de que están bastante alejados del centro de la ciudad, batallan mucho para llegar a sus centros de trabajo o escuela.

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