Exigen atención de las autoridades vecinos de la colonia Luis Encinas

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A pesar de ser ahora una colonia relativamente tranquila en materia de seguridad, los residentes del populoso asentamiento formado hace 60 años, afirman que persisten anomalías en las vialidades y deficiencias en servicios públicos

Con cerca de 60 años de haberse creado, la colonia Luis Encinas forma parte de los barrios del viejo Hermosillo pero con los mismos problemas que los nuevos fraccionamientos, con poca seguridad pública, vialidades en malas condiciones, servicios públicos no tan eficientes y escaso control de perros y gatos callejeros.

Aunque la colonia es nombrada recurrentemente en las notas rojas de los medios de información, los vecinos aseguran que se trata de un barrio tranquilo, que se puede salir con sillas a las banquetas a sentarse por las tardes-noches a platicar por horas y no pasada nada.

En el pasado quedaron los disturbios y los pleitos entre los mismos pobladores.

Consideran que los robos y daños a las propiedades privadas son cometidos por personas que no viven en la Luis Encinas, se trata de gente que proviene de otras colonias de la Ciudad pero cada vez es menor su presencia.

La colonia surgió cuando Luis Encinas Jhonson era gobernador de Sonora, en el sexenio 1961-1967, en reconocimiento al mandatario estatal el nuevo asentamiento de Hermosillo se le identificó con su nombre.

En ese tiempo era «lo último» de la periferia norte de la Ciudad, por ello sus avenidas fueron nombradas como primera, segunda, tercera, cuarta y quinta del periférico.

Su demarcación consta de pocas calles por lo que suele confundirse con las colonias aledañas como Isssteson Norte, Las Torres, Santa Isabel o Las Flores.

Todavía hay familias que se establecieron desde que inició la colonia por el año 1962, quienes compraron los terrenos a mil pesos y poco a poco construyeron el patrimonio para sus hijos.

La mayoría de los habitantes son personas mayores, por lo que son pocos los niños que se observan.

 

Cambia tipo de suelo

El crecimiento natural de la ciudad impactó este sector, que inició meramente como una zona habitacional y sin darse cuenta sus habitantes vieron transformarse las casas de sus vecinos en comercios, oficinas y todo tipo de negocios.

El cambio de tipo de suelo sorprendió a muchas familias, cuando intentaron denunciar ante el Ayuntamiento de Hermosillo la instalación de talleres o expendios de cerveza cerca de sus casas y enterarse que era permitido porque ya era uso mixto.

La periferia se había convertido en corredores comerciales.

Necesariamente los vecinos debieron adecuarse a esta realidad, acostumbrarse a ver numerosos autos alrededor de sus viviendas, los cuales pertenecen a los clientes asiduos de los comercios.

Los vecinos aseguran que hasta el momento esta situación no ha causado inconvenientes mayores, se respetan sus espacios y no obstruyen las cocheras cuando se estacionan cerca de sus viviendas.

 

Basura, robos y calles destrozadas

Ante la cercanía de las instalaciones de la Dirección de Servicios Públicos Municipales no hay problemas con la recolección de basura en ese sentido, pasan en las primeras horas del día; sin embargo los vecinos se quejan de que pobladores de ese sector, o de otras colonias dejan basura en las banquetas y al no estar en depósitos o bolsas adecuadas no es recogida por los llamados tirabichis.

La basura permanece por días en la vía pública, la cual es esparcida por los perros y gatos que buscan algo de comer, lo que da una mala imagen.

La falta de vigilancia policiaca propicia que los robos continúen, no es la misma frecuencia que en el pasado pero llegan a ser comunes la sustracción de las baterías de los automóviles estacionados por la calle, los medidores de agua potable, alguna bicicleta o juguete que se deje en los patios o porches de las casas.

Hasta hace unos años la presencia de dos moteles y una cantina causaron que la colonia tuviera visitantes non gratos, al dar una mala imagen al sector.

Las condiciones de las calles es uno de los reclamos que hacen los vecinos a las autoridades municipales, al estar destrozadas y difíciles de transitar.

Los vecinos comentan que las últimas administraciones municipales se han enfocado a rehabilitar las calles principales como Olivares, López del Castillo, 12 de octubre o Monteverde, dejando en total olvido a las avenidas, sobresaliendo desde lejos los baches, muchas veces causados por fugas de agua potable.

También hacen un reclamo a las autoridades de salud porque son pocas las veces que fumigan o hacen campañas de descacharre.

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