Aumenta presencia de niños en actividades ilícitas

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Cada vez se incrementa el número de menores en tráfico de drogas, armas, personas, secuestros y extorsión, debido a su precaria condición de vida, alertó Nohora Niño Vega

Los jóvenes y cada vez más niños y niñas, se han convertido en una base social importante de los grupos que operan dentro del mundo criminal, incorporándose al tráfico ilegal de drogas, armas, personas, secuestro y extorsión, entre otras actividades ilegales, siendo víctimas y victimarios de la violencia criminal armada que se vive en el país, mencionó la doctora Nohora Niño Vega.

La profesora-investigadora Especial Cátedras Conacyt, adscrita a El Colegio de Sonora agregó que  se trata de una condición persistente de precarización de la vida de los jóvenes, la indefensión ciudadana, las dificultades para generar proyectos de vida viables, durante la sesión de mayo del Seminario General de Investigación.

“Los jóvenes se encuentran entre una violencia estructural y crónica que les limita sus horizontes de futuro y los excluye de los saturados estilos de vida y consumo que el neoliberalismo les proporciona como formas de ser y estar”, señaló.

La narrativa hegemónica de la situación de inseguridad que vive el país ha permitido orientar la política de seguridad del Estado en contra de los grupos que se identifican como responsables, sostuvo,  y al mismo tiempo, permean la forma en que las personas observan su entorno y le dan sentido a la violencia que experimentan.

Añadió que este discurso gubernamental construye un sentido común que centra su discusión sobre las decisiones individuales y las “dinámicas privadas” como familias disfuncionales, pobreza, adicciones, que despolitizan tanto la violencia criminal como las otras violencias que se desarrollan en estos entornos.

“Esta interpretación gubernamental no resulta suficiente para dar cuenta de la realidad que viven y, por el contrario, oscurece el análisis sobre la situación de inseguridad y sobre los cambios tanto en las dinámicas de la violencia como en las formas en que la gente vive, interpreta e intenta maniobrar dicha violencia”, explicó.

Niño Vega expuso que en el caso particular de niños y jóvenes, deja de lado la consideración de una mirada más profunda capaz de observar la precariedad en sus vidas, de sus pocas posibilidades de movilidad social, de sus deseos y aspiraciones que ya no guardan correspondencia con las trayectorias de vida de sus familias.

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