Estos son los mitos más “populares” de las vacunas que debes dejar de creer

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Seguro más de una vez has escuchado o leído sobre el debate que existe sobre las vacunas y la salud de las personas, pero en especial, de los niños. Se trata de un tema delicado sobre el cual es indispensable informarse. Para que no caigas en desinformación, te decimos cuáles son los mitos más “populares” de las vacunas debes dejar de creer.

¿Has escuchado del movimiento antivacunas? Se trata de personas que se niegan a vacunar a sus hijos, argumentando daños a la salud e incluso complots de los gobiernos u organismos de salud, quienes difunden sus ideas a través de las redes sociales y otros medios de información.

Desafortunadamente, la popularidad de este movimiento está poniendo en peligro no sólo a quienes no son vacunados, sino a otros alrededor, con el riesgo de la reaparición de enfermedades erradicadas o controladas. Para evitar confusiones, te decimos los mitos antivacunas que debes dejar de creer:

“Las vacunas causan autismo”

Todo comenzó luego de una investigación publicada en 1998 en la revista The Lancet, por el médico británico Andrew Wakefield, donde se ligaba a la vacuna triple viral con el autismo, sin embargo, se demostró que el estudio fue fraudulento y con varios sesgos que lo tiraban abajo, al grado de haber sido retirado el artículo de la revista donde inicialmente apareció.

La postura de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que no existen pruebas científicas que vinculen esta vacuna con algún trastorno autista. De hecho, en 2015 la revista PNAS publicó un estudio financiado por un grupo antivacunas, concluyendo que las vacunas no juegan ningún papel en los Trastornos del Espectro Autista.

“Las vacunas aumentan el riesgo del síndrome de muerte súbita”

Para todos los padres de un recién nacido, no hay mayor temor que su bebé muera mientras duerme. De ahí que al difundirse que algunas vacunas, como la combinada contra difteria, tétanos y tos ferina puede llevar a este desenlace, muchos decidan no vacunarlos.

Sin embargo, no existe una relación entre ambas, no probada científicamente. En contraste, según especialistas de Mayo Clinic, algunas pruebas han indicado que éstas podrían ayudar a prevenir la muerte de cuna.

“Es mejor inmunizarse padeciendo la enfermedad”

La idea de que es mejor exponer a la persona a la enfermedad que ponerle una vacuna, es un completo error. La razón es muy simple y respaldada por la OMS: las vacunas interaccionan con el sistema inmune, lo cual genera una respuesta similar a la generada por las infecciones naturales, pero sin causar la enfermedad.

Gracias a esto se previenen las complicaciones derivadas de ella, como una disfunción cognitiva, cáncer hepático u otras, según la enfermedad.

“Las vacunas tienen efectos secundarios desconocidos”

Si alguna vez te has vacunado de adulta, estarás de acuerdo en que la mayoría de las veces las reacciones se reducen a dolor local o fiebre ligera, esto es porque las vacunas son seguras.

Según la OMS, antes de ser aprobadas son sometidas a pruebas rigurosas y siguen siendo evaluadas una vez que salen al público. En caso de mostrarse efectos alarmantes, estos son investigados. En resumen: es más probable sufrir daños por una enfermedad que puede ser prevenida por una vacuna, que por la vacuna.

“No se necesitan vacunas de enfermedades que no están presentes en mi país”

Es común creer que si no se han presentado casos cercanos a donde vives, no es necesaria una vacuna, sin embargo, dado que actualmente existe una conexión entre ciudadanos de diferentes países, es posible que las enfermedades crucen las fronteras e infecten a quienes no están protegidos.

“No se debe aplicar más de una vacuna o se corre el riesgo de efectos secundarios graves”

Estudios científicos han tirado abajo esta idea, pues no se han encontrado efectos negativos en el sistema inmunitario por la administración de varias vacunas al mismo tiempo. Al contrario, esto ayuda a reducir el número de consultas e incluso inyecciones en aquellas que vienen combinadas de origen.

“Las vacunas contienen mercurio, un elemento peligroso”

Hay algo de cierto en este argumento, según la OMS, algunas vacunas contienen tiomersal, un compuesto orgánico que contiene mercurio, sin embargo, no resulta peligroso. Es decir, hasta el momento no existen pruebas de que las cantidades usadas representen un riesgo para la salud.

Recuerda, cuando tengas alguna duda relacionada con tu salud, lo mejor es consultar a tu médico e informarte en las fuentes oficiales, es decir, organismos encargados de velar por la salud de las personas en tu país y el mundo. Las vacunas son una forma de prevenir enfermedades que podrían ser mortales o derivar en graves secuelas para tu hijo.

Fuente: Salud 180

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