¿Por qué son frecuentes los problemas mentales en los boxeadores profesionales?

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Etimológicamente el vocablo boxeo procede del término inglés boxing, que a su vez deriva de “box” (caja) y del sufijo –ing, en alusión a que se desarrolla en un recinto cerrado en forma de caja (cuadrilátero).

Los grecolatinos lo denominaban pugilismo, del latín pugillus (puño), lo cual indicaba que los deportistas que practicaban este deporte –los púgiles- lo hacían “usando los puños”.

Desde un punto de vista técnico, un golpe de boxeo está integrando por dos vectores: la resistencia de la cabeza al impacto y la fuerza del guante lanzado. Con el impacto se acelera la cabeza pero, debido a la inercia, su interior –la masa encefálica- sufre un retraso en el desplazamiento.

Los científicos teutones Unterharnscheidt y Sellier demostraron, en modelos experimentales, que tras un único golpe facial no se advierten cambios aparentes ni en el comportamiento ni a nivel histológico. Sin embargo, si se repiten en número de diez a quince golpes, con la misma intensidad y en intervalos de diez segundos, se produce un daño cerebral permanente.

Así mismo, observaron que los impactos que generan rotación de la cabeza provocan lesiones diferentes que cuando los golpes son directos, aquéllos están en relación con la aparición de hematomas subdurales, hemorragias subaracnoideas o hematomas corticales.

Lesiones del septum pellucidum

En nuestro cerebro tenemos un delgado tabique, de forma triangular, que se conoce como septum pellucidum. Parece ser que su función es servir de “estación de relevo” y, por ello, alberga fibras que comunican el hipocampo y el hipotálamo.

En algunas situaciones, como pueden ser determinadas enfermedades o anomalías en el desarrollo cerebral, el septum pellucidum puede desfigurarse y formar una cavidad, lo que en términos científicos se denomina cavum del septum pellucidum.

En los pacientes con daño cerebral crónico secundario al boxeo se ha observado una mayor incidencia de esta anomalía, la cual podría explicar, al menos en parte, la sintomatología neurodegenerativa que desarrollan estos deportistas.

Entre 30 y 60 combates

Una de las consecuencias cerebrales más graves y frecuentes es la demencia pugilística, que suele aparecer cuando el profesional ha participado entre treinta y sesenta combates.

Esta enfermedad, también conocida como encefalopatía traumática crónica, no es nueva. La primera descripción se remonta a 1928 cuando se bautizó con el nombre de «Punch Drunk» –del inglés «punch», puñetazo, y «drunk», ebrio-.

Los estudiosos han detectado que la probabilidad de que aparezca no es igual en todos ellos. Existe un mayor riesgo en aquellos deportistas que tienen una mayor capacidad para encajar los golpes, los más lentos o pesados y los que participan en los entrenamientos (“sparring”). Curiosamente, su aparición no parece guardar una relación directa con el número de knockouts sufridos a lo largo de la carrera profesional.

En estos momentos la demencia pugilística se encuadra dentro de las enfermedades neurodegenerativas, y se caracteriza por ser crónica, progresiva y carecer de curación.

La sintomatología suele aparecer cuando el profesional se ha retirado y entre sus manifestaciones se encuentran la irritabilidad, impulsividad, depresión, fallos de memoria, apatía o agresividad.

En el cerebro de estos púgiles, a nivel microscópico, se acumulan ciertas proteínas neurotóxicas, como son la proteína tau y la TDP-43, que también se detectan en otras enfermedades degenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

Fuente: abc.es/ciencia

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