Revelados los secretos del pez que vive en el lugar más profundo de la Tierra

0

Su aspecto no es muy impresionante. Pero el pez caracol hadal ( Pseudoliparis swirei), un miembro del grupo de los peces babosos (familia Liparidae), es una obra maestra de la Naturaleza. Este animal, que llega a unos modestos 20 centímetros de largo, es el rey en el lugar más profundo de los océanos: la fosa de las Marianas, al oeste del Pacífico. Vive a 8.000 metros de profundidad, en un lugar cuya presión es comparable a la que generaría la Torre Eiffel apoyada en el dedo gordo del pie. Además, sobrevive a temperaturas muy bajas y a la escasez de oxígeno y de comida que existen allí.

Este lunes, un grupo de científicos de la de Academia China de Ciencias ha publicado un artículo en Nature Ecology & Evolution en el que han desvelado muchos de los secretos de este fabuloso animal. Los investigadores han llevado a cabo la secuenciación del conjunto del material genético (genoma) de este pez y han identificado varios genes fundamentales para su supervivencia. Esta es la primera vez en que se ha logrado secuenciar el genoma de un pez de estas extremas profundidades, lo que, según los autores, es crucial para entender cómo las especies se adaptan a vivir en ambientes tan extremos y, quizás, más adelante, adecuado para sacarle partido práctico a este conocimiento.

«Es muy emocionante», ha dicho en Nature.com Paul Yancey, biólogo marino en el Whitman College, en Washington (EE.UU.).

Huesos blandos y células fluidas

Los autores del estudio capturaron peces de la especie Pseudoliparis swirei a profundidades de alrededor de 7.000 metros, en las entrañas de la fosa de las Marianas. Extrajeron su ADN y lo compararon con el de un pariente próximo que vive en fosas de marea, en la superficie: se trata del pez caracol de Tanaka o Liparis tanakae.

Ambos peces divergieron hace cerca de 20 millones de años. Hoy en día, mientras que uno vive casi en la superficie, el otro vive en la zona hadal, una profundidad a partir de los 6.000 metros caracterizada por la oscuridad, las bajas temperaturas y las gigantescas presiones. Por eso no sorprende que el pez de las profundidades tenga rasgos tan curiosos como una piel transparente, un esqueleto blando y un cráneo sin cerrar: unos huesos más rígidos acabarían aplastados por la presión.

Los investigadores, dirigidos por Shunping He, se preguntaron cómo lo logra. Cómo la evolución ha tallado el ADN de esta criatura para permitirle conquistar el lugar más profundo del océano.

Gracias a la secuenciación, averiguaron que un gen esencial en el endurecimiento de los huesos está inactivado en este pez. Que ha perdido varias secuencias implicadas en captar la luz, aunque aún conserva una capacidad residual para ver. Al contrario, otros genes se han expandido. Han averiguado que disfruta de una batería de secuencias esenciales para el metabolismo de los ácidos grasos, que le permite a sus células permanecer flexibles incluso a enormes profundidades. Otros están implicados en el plegamiento adecuado de proteínas en esas difíciles condiciones.

Según ha dicho en Nature.com Santiago Herrera, ecólogo molecular en la Universidad Lehigh en Bethlehem, Pensilvania (EE.UU.), todo este conocimiento sobre la vida en profundidades extremas «es realmente revolucionario».

Además, según ha apuntado Natalya Gallo, oceanógrafa en la Institución Scripps de Oceanografía en La Jolla, California (EE.UU.), los investigadores pueden ahora usar la herramienta de edición genética CRISPR para explorar estos avances con más detalle, lo que aceleraría mucho el conocimiento en este área.

Herrera ha apuntado que una de las cosas más interesantes es analizar si otros animales siguen o no las mismas estrategias. Todo esto contribuirá a adquirir un conocimiento que por sí mismo es valioso. Además, quizás en un futuro sirva para alguna nueva aplicación.

Todas las peculiares características de Pseudoliparis swirei podrían dar lugar a impensables innovaciones. Por ejemplo, hace décadas una proteína encontrada en bacterias termófilas, que viven en ecosistemas a altas temperaturas, permitieron desarrollar la PCR, una técnica revolucionaria que hace posible que hoy en día sea muy sencillo y barato replicar genes en el laboratorio. ¿Se puede aprovechar la increíble flexibilidad de la Naturaleza para permitir la vida incluso a 7.000 metros de profundidad?.

Fuente: abc.es/ciencia

Compartir.

Deje una respuesta