Cuadrántidas 2019: cómo y dónde ver la primera lluvia de estrellas del año

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Como cada comienzo de año, más allá de la resaca de la Nochevieja y del fin de las fiestas, el cielo nos regala el primer espectáculo astronómico: las Cuadrántidas o la más temprana lluvia de meteoros, que se producirá entre el 1 y el 5 de enero. Este fenómeno tiene su pico más alto el día 3 y la madrugada del 4, cuando se podrán ver hasta un centenar de meteoros a la hora. De media, caerá un meteoro cada cuatro minutos, algunos de ellos muy brillantes y espectaculares, sobre todo si estamos situados, como se recomienda para la observación de estos espectáculos naturales, en un lugar oscuro, alejado de la contaminación lumínica y con horizontes despejados.

Para 2019, el máximo se espera a las 02:00 UT del 4 de enero (03.00 hora en la península). En Europa, por tanto, la noche del 3 al 4 de enero será el mejor momento para su observación. Con una Luna prácticamente nueva la oscuridad de la noche está asegurada posibilitando la visión de los meteoros más débiles.

Debido a que el radiante -punto del cielo desde donde parecen surgir los meteoros- se encuentra localizado cerca de la Osa Mayor, concretamente en la constelación del Boyero, que ocupa parte de la desaparecida constelación Quadrans Muralis, las Cuadrántidas no presentan alta actividad en el hemisferio sur. Sin embargo, en el hemisferio norte se esperan buenas vistas del espectáculo astronómico si el tiempo lo permite.

La peculiaridad de las Cuadrántidas

Las llamadas «estrellas fugaces» son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol. La corriente de partículas resultante (llamados meteoroides), debido al «deshielo» producido por el calor solar, se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por la Tierra en su órbita alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.

Esto es cierto para la mayoría de lluvias, pero no para las Cuadrántidas y las Gemínidas: no existe ningún cometa que coincida con la trayectoria de la nube de «escombros». Los progenitores son asteroides, 3200 Phaeton en el caso de las Gemínidas y 2003 EH para las Cuadrántidas. De hecho, este último asteroide tarda cerca de cinco años y medio en orbitar alrededor del sol. Por otro lado, se especula con que fuera el conocido cometa C/1490 Y1, un cuerpo celeste que ya vislumbraron los astrónomos de hace 500 años.

Se trata de una de las lluvias de meteoros más activas del año, por lo que si las condiciones y el lugar lo permiten, pueden resultar unas noches muy impresionantes.

Desde dónde ver el espectáculo

Observar las lluvias de estrellas es bastante barato: son visibles a simple vista, sin necesidad de telescopios o prismáticos. Sin embargo, para disfrutar plenamente del cielo, es recomendable estar recostado en un lugar oscuro, sin contaminación lumínica y con horizontes despejados. La ubicación ideal: salir al campo, en un terreno más o menos llano, sin montañas, edificios o árboles altos que dificulten la visión.

Pero si no quieres salir de casa, también es posible verlo a través de internet en directo. Englobado en las Iniciativas de Contaminación Lumínica (LPI en inglés) del proyecto europeo STARS4ALL (stars4all.eu), el canal sky-live.tv retransmitirá, en directo, la lluvia de estrellas con dos cámaras, una situada en el Observatorio del Teide (IAC, Tenerife, Islas Canarias) y la otra en Higuera la Real (Badajoz, Extremadura). La cita es la madrugada del próximo viernes 4 de enero a las 5:30 UT (hora local en Canarias, 6:30 hora local en la península).

«Siempre cuesta levantarse a las seis de la mañana, si además es cuatro de enero, con vacaciones y frío más, pero vale la pena. Sin Luna y con una ventana de de observación de alrededor de una hora estamos convencidos que podremos presenciar un bonito espectáculo con una actividad rozando los cien meteoros por hora», señala comenta Miquel Serra-Ricart, astrónomo del IAC.

Fuente: abc.es/ciencia

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