El telescopio espacial Hubble manda la primera imagen desde su fallo crítico

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A pesar de ser parecida a otras imágenes del universo tomadas por el Hubble, la fotografía del espacio difundida este miércoles por la NASA es muy especial. Se trata de la primera que envía el telescopio espacial tras superar el problema de orientación sufrido en octubre y que obligó a poner al equipo en «modo seguro». La instantánea fue tomada a un campo de galaxias (que se pueden apreciar a simple vista en la imagen) cercano al Cuadrante de la constelación de Pegaso, que se encuentra a una distancia de 11.000 millones de años luz.

Detrás de la fotografía se encuentra el «trabajo heróico» -destaca la NASA en un comunicado- de ingenieros y expertos, que se pusieron a intentar resolver el problema desde que se tuvo la constancia en el fallo en uno de los seis giroscopios en la madrugada del 5 de octubre. «En menos de una hora, más de una docena de miembros del equipo se habían reunido en la sala de control en Goddard para evaluar la situación», afirma la organización. Se daba la circunstancia de que el telescopio espacial opera con tres giroscopios a la vez, pero previamente dos de los seis habían fallado.

Debido a la avería, el propio telescopio entró en «modo seguro» y esperó órdenes de Tierra para proceder, después de orientar sus paneles hacia el Sol. Los científicos intentaron recuperar el giroscopio, que reportó unas tasas de rotación increíblemente altas: de 450 grados por hora, cuando debería girar a menos de un grado a la hora. «Esto es algo que nunca hemos visto antes en ningún otro giroscopio: tiene una calificación demasiado alta», afirma Dave Haskins, director de operaciones de la misión del Hubble.

El momento crítico llegará para el Hubble

Los ingenieros trabajaron incansablemente para repararlo, con el fin de no recurrir a un «modo de giro único» con un solo giroscopio, ya probado con anterioridad y con el que el Hubble podría seguir enviando imágenes, pero limitaría su eficiencia. En concreto, el telescopio reduciría su capacidad para observar el espacio en determinadas épocas del año, lo que ocurrirá en algún momento de la vida útil del Hubble, si bien los responsables intentan retrasar el momento lo antes posible.

«Al principio, no sabíamos si podríamos resolver ese problema o no», explica Mike Myslinski, subjefe de operaciones de la misión del Hubble, sobre las altas tasas de giro. Tras semanas de pruebas, los ingenieros trabajaron sobre la hipótesis de que existía algún tipo de obstrucción en el giro que no permitiese sus lecturas, con lo que cambiaron a diferentes modos operativos y a la rotación del observatorio espacial, lo que les llevó a conseguir tasas cercanas a las normales.

De momento, el Hubble funciona a pleno rendimiento, aunque esta experiencia ha servido al equipo para cuando llegue el momento crítico. «Sabemos que algún día tendremos que recurrir a un solo giroscopio, y queremos estar lo más preparados posible para eso», señala Myslinski. «Siempre dijimos que una vez que bajáramos a tres giroscopios, tendríamos todo el trabajo adelantado posible para que la ciencia estudie con un solo giroscopio. Ese día ha llegado».

Fuente: abc.es/ciencia

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