Un hongo de EE.UU. es reconocido como uno de los organismos más grandes y viejos del planeta

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Desde que los biólogos entendieron, ya en el siglo XX, que las colonias de hongos son en realidad organismos íntegros en sí mismos, arrancó también una competición entre distintas regiones ricas en setas para dilucidar cuál de esos ‘individuos’ era más grande y tenía más edad.

En Estados Unidos, una colonia de Armillaria gallica, una seta comestible, ubicada en la península superior de Michigan, entre los Grandes Lagos, retuvo esa fama entre los finales de los años 1980 y 1998, cuando se descubrió otra que la superaba en Oregón.

La Armillaria de las Montañas Azules de Oregón fue proclamada entonces el organismo más extenso y también el más viejo del planeta, algo que confirmaron las mediciones posteriores. En 2014, los medios informaron que ocupaba un área de 3,8 kilómetros de diámetro y tenía entre 1.900 y 8.650 años.

Hilo por hilo

Mientras tanto, el hongo gigante de Michigan siguió viviendo y extendiéndose por el suelo (cerca de 0,4 kilómetros cuadrados) y las raíces de árboles. Los investigadores no perdieron el interés en él y aplicaron entre los años 2015 y 2017 las más modernas herramientas científicas disponibles para reevaluar su tamaño y antigüedad. Debido a este análisis, sabemos ahora que la masa del que fue primer recordista es de 400 toneladas.

La Armillaria, también conocida por el sabor de sus setas como ‘hongo de miel’, brota múltiples hilos bajo tierra, denominadas hifas. A diferencia de la mayoría de los hongos, estos hilos se fusionan para formar cuerdas de la anchura de un cordón, que se extienden a grandes distancias para consumir madera muerta o débil. Para saber más sobre su genética, los científicos tomaron 245 muestras de estas hifas y analizaron sus genes.

A partir de estos datos, se pudo estimar que el hongo debe tener al menos 2.500 años y es más antiguo y más grande de lo que señalaban las estimaciones iniciales. Al secuenciar los genomas de 15 muestras distribuidas aleatoriamente, los investigadores también pudieron ver cómo el genoma del hongo de la miel está ha estado cambiando con el tiempo.

Lenta mutación

El hongo de los Grandes Lagos tiene una tasa de mutación muy lenta, con solo 163 cambios génicos entre unos 100 millones de genes. Según recoge la revista Science, las tasas de mutación reflejan a menudo la rapidez con que un organismo puede evolucionar, y este hongo, “al parecer, no evoluciona muy rápido”.

Este Armillaria se muestra notablemente resistente al cambio genómico, algo que le ha permitido persistir en el lugar durante tan tiempo. Los científicos atribuyen esta constancia a las ventajas de un “ambiente que puede ser de bajo potencial mutágeno” y destacan entre los posibles factores una baja exposición a los rayos ultravioletas del sol.

Fuente: actualidad.rt

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