Descubren que una bacteria patógena en realidad es necesaria para la salud

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La bacteria Escherichia coli (E. coli) es probablemente el microorganismo más conocido por la ciencia, porque se usa como modelo de investigación de forma muy habitual, igual que los ratones de laboratorio. Resulta que es, con mucho, uno de los microbios más abundantes en el intestino, y es inocuo. Solo algunas variantes contaminan los alimentos y causan diarrea o incluso insuficiencia renal.

Un artículo que se acaba de publicar en la revista Cell, y elaborado por científicos de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.), ha averiguado que E. coli en realidad tiene un papel fundamental para mantener la salud, porque ayuda a la absorción de hierro en el instestino. De hecho, han averiguado que E. coli puede ser útil para tratar la anemia, que afecta a mil millones de personas en todo el mundo.

«En los últimos años hemos comenzado a darnos cuenta de que muchos de los microbios que viven en el tracto gastrointestinal son buenos para nosotros, pero solo ahora estamos comenzando a descubrir exactamente qué beneficios nos ofrecen y cómo lo hacen», ha dicho en un comunicado Min Han, autor senior del artículo. «Nuestro nuevo descubrimiento identifica un papel clave de E. coli, que es ayudar a las células a absorber hierro».

Los autores de esta investigación sospechaban que esta bacteria podría tener alguna función positiva en el instestino, porque su abundancia ahí es realmente enorme.

Para comprobarlo, hicieron experimentos con un gusano nematodo, llamado Caenorhabditis elegans, que se usa como modelo de experimentación en laboratorio y que, de forma natural, está repleto de bacterias E. coli.

La enterobactina, la secuestradora de hierro

En el curso de sus investigaciones, los científicos descubrieron que una molécula que la bacteria Escherichia coli produce para absorber hierro, y llamada enterobactina, es también beneficiosa para los gusanos. De hecho, cuando impedían que los microbios la produjeran, el crecimiento de estos animales se ralentizaba.

Los siguientes experimentos, hechos con gusanos y cultivos de células humanas, confirmaron que esta molécula, con la que se pensaba que las bacterias secuestraban el hierro y se lo quitaban al hospedador, en realidad aumenta la concentración de este elemento en las células del intestino.

Tal como han observado, la enterobactina producida por E. coli se une a una proteína de las células del hospedador, y que se llama ATP sintasa. El resultado es que introduce hierro en las células del hospedador.

«Mientras que la bacteria produce este compuesto para robar hierro (la enterobactina), nuestra investigación sugiere que los mamíferos, incluyendo los humanos, han aprendido con el tiempo a secuestrar esta molécula para su propio beneficio», ha dicho Han.

Esto es especialmente relevante si se recuerda que la deficiencia de hierro es la deficiencia nutricional más frecuente en el mundo y una importante causa de anemia, que afecta a la cuarta parte de la población mundial, sobre todo mujeres, niños y habitantes de países en vías de desarrollo.

De hecho, Han ha explicado que los suplementos orales de hierro, si bien pueden ser de ayuda, pueden inhibir la producción de enterobactina y, por tanto, reducir la absorción de hierro en las células del intestino. Este efecto también aumentaría con la administración de antibióticos, ya que estos atacan a la flora intestinal.

Por este motivo, los investigadores han solicitado una patente y continuarán desarrollando fármacos para remplazar o complementar los suplementos de hierro. «Creemos que esta molécula tiene un gran potencial para lidiar con la deficiencia de hierro», ha dicho Han.

Aparte de eso, esta investigación también recuerda, en opinión este científico, «cómo los animales se benefician de las actividades del enorme número de microbios que viven en el intestino».

Fuente: abc.es

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