“Abre” su pasado Paul McCartney

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Paul McCartney abrió su corazón y su pasado al conductor James Corden, junto con quien realizó una edición histórica de su Carpool Karaoke para “The Late Late Show”, recorriendo algunos rincones de Liverpool que ayudaron a forjar la leyenda de The Beatles.

Desde su primera canción, “I Lost My Little Girl”, hasta “She Loves You”, pasando por “Let it Be” y “Penny Lane”, McCartney relató de manera detallada las anécdotas que inspiraron sus composiciones, mientras bajaba de la camioneta para recorrer los lugares que inmortalizó en sus melodías.

El encuentro comenzó con el clásico “Drive My Car2, tras lo cual Corden le preguntó si recordaba cuándo compuso su primera canción.

“Tenía 14 años”, respondió el cantante de 76 años, que de inmediato cantó unas estrofas de su creación más añeja.

Su primera parada fue en la calle Penny Lane, cuyo letrero fue autografiado por el exBeatle, ante la mirada atónita de su acompañante.

“Cuando vean esto nadie va a creer que fuiste tú. ¡Nunca lo van a creer!”, exclamó emocionado el conductor británico, antes de regresar al auto donde cantaron el tema.

Con “Penny Lane” sonando de fondo llegaron a la peluquería Tony Slavin, que es mencionada en la primera estrofa, y donde se encontraron con una fotografía en  blanco y negro de  un joven John Lennon cortándole el pelo a McCartney.

Después de despedirse con un beso de la sorprendida propietaria del salón, McCartney se dio tiempo para saludar a algunos fanáticos y recordar que la última vez que había caminado por ahí nadie lo había reconocido.

El trayecto tuvo uno de sus momentos más emotivos cuando compartió cómo nació “Let it Be”, otro de sus himnos.

“En los años 60 mi mamá, quien había fallecido, se me apareció en el sueño y me aseguraba:

“Todo va a estar bien y me decía Let It Be (Déjalo ser).

“Me sentí aliviado. Entonces me desperté y me dije a mí mismo: ‘Ella dijo Let it Be y nunca escuché eso y suena bien’, Entonces escribí la canción, pero fue su positivismo la que lo inspiró”.

Después llegó a la casa en la que vivió de los 12-13 a los 18-20, y donde escribió junto con Lennon She Loves You, cuyo coro quería ser adaptado por su padre para que dijera “Yes, yes, yes” en lugar del conocido “Yeah, yeah, yeah”.

“Estando aquí me doy cuenta de lo largo que ha ido el viaje. La distancia de aquí a donde fuimos y donde estamos ahora, es fenomenal”, expresó antes de entrar al “cuarto acústico”: un pequeño baño que proyecta el sonido como ninguno otro en la casa.

Al salir del lugar, tuvieron que convivir brevemente con la multitud que buscaba saludar y grabar con sus celulares a la leyenda musical más importante del Reino Unido.

“Mis papás le pusieron tu nombre a mi hermano y tu música fue tocada en el funeral de mi padre”, alcanzó a decirle un fanático, a lo que reaccionó con respeto.

Su última parada fue el Philharmonic Pub de Liverpool, donde The Beatles tocó en sus inicios.

Una cortina cayó para dejar al descubierto al exBeatle que junto a su banda interpretó A Hard Day’s Night, Obladi Oblada y Love Me Do para un puñado de incrédulos espectadores.

“Nunca vamos a olvidar esta tarde”, sentenció Corden, que refrescó al músico con una cerveza que hizo llegar de mano en mano desde la barra hasta el improvisado escenario del bar.

McCartney tocó los teclados y cedió el micrófono a James Corden para que cantara Hey Jude, un tema que fue coreado por la audiencia que no podía contener las risas y el llanto de la emoción.

Afuera del lugar, McCartney se subió al estribo del auto para lanzar un eufórico grito mientras elevaba su puño que en segundos transformó en la señal de Peace & Love y finalmente, en un adiós.

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