El cerdito de la fortuna

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La costumbre de colgar candados en los puentes, como símbolo de amor eterno, se ha trasladado en La Paz a una singular escultura, el cerdito o “chancho de la fortuna”, un animal nada relacionado con el amorío pero que con esta obra ofrece una alternativa a los enamorados que desean sellar su pasión.

La idea de esta obra de arte, que se encuentra cerca de la Plaza Murillo, en el corazón de la ciudad andina, es que la gente intervenga la escultura y encuentre un espacio para demostrar su amor o deseo, explicó a Efe su autor, el escultor boliviano Juan Bustillos.

En La Paz, los enamorados perpetúan su amor en el puente de las Américas, uno de los que unen barrios, pero muchas veces por falta de espacio las parejas tienen que enganchar el candado en los cables de electricidad.

La escultura del chancho, como también se conoce al cerdo en Bolivia, es una alternativa para que los puentes de la ciudad no se llenen de candados que se conviertan en un problema por el peso añadido.

El “chancho de la fortuna” llama la atención de los transeúntes que discurren por una zona peatonal del casco viejo de La Paz. Muchos se toman fotografías junto al cerdito, otros añaden su candado y algunos que miran asombrados no le terminan de encontrar el sentido.

La escultura está en exhibición desde el 19 de mayo como parte de la exposición “Telúrico” en el Museo Nacional de Arte de Bolivia, en la que participan los artistas chilenos Daniel Báez, Mauricio Guajardo, Sebastián Inhen y Andrés Mora, junto a Bustillos.

Fuente: elsiglo

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