Por vez primera, una nave pasa entre el borde superior de las nubes de Saturno y sus anillos

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La sonda espacial Cassini, de la NASA, ha restablecido sus comunicaciones con la Tierra tras su exitosa y pionera zambullida a través del estrecho espacio existente entre el borde superior de las nubes de Saturno y los anillos que rodean a este planeta. La nave se halla en el proceso de transmitir los datos científicos y de ingeniería recogidos durante dicha travesía. La comunicación es a través del Complejo Goldstone de la Red de Espacio Profundo de la NASA, situado en el desierto californiano de Mojave (EE.UU.).

Los mejores modelos para la región entre los anillos y la parte más elevada de la atmósfera de Saturno sugerían que si había partículas de los anillos en la zona por donde la Cassini cruzaría su plano, estas serían muy pequeñas, del tamaño de partículas de humo. Aún así, el riesgo de recibir una ráfaga de “metralla espacial” que causara destrozos críticos en la nave era alto. Hay que tener en cuenta que la nave ha pasado volando a través de esta región con velocidades de unos 124.000 km/h con respecto al planeta, así que las partículas diminutas que chocasen con un área sensible podían llegar a ser mucho más destructivas que balas, debido a tener una velocidad mucho mayor que la de estas.

Si bien los responsables de la misión confiaban que la Cassini pasaría a través del hueco con éxito, decidieron tomar precauciones adicionales durante esta primera incursión, dado que la región nunca había sido explorada. Como medida de protección, la sonda ha empleado su gran antena de alta ganancia, con forma de disco (4 metros de diámetro), como escudo, orientándola en la dirección de las partículas de los anillos. Esto ha acarreado la imposibilidad de establecer comunicación entre la nave y la Tierra durante el tiempo que ha estado cruzando el plano de los anillos.

La Cassini fue programada para recoger datos científicos mientras estuviese cerca del planeta y para volver a apuntar hacia la Tierra con el fin de reanudar el contacto con ella unas 20 horas después de atravesar la peligrosa región.

Fuente: noticiasdelaciencia

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