¿Hemos provocado la sexta…extinción masiva?

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Cuando hablamos de extinción rápidamente nos vienen a la cabeza imágenes de tiranosaurios, velociraptor y dinosaurios con pico de pato. Pero las extinciones masivas de nuestro planeta han sido mucho más que todo eso, hasta la fecha la Tierra ha sido testigo de cinco grandes extinciones, que han acabado con el noventa por ciento de las especies existentes.

La primera tuvo lugar hace, aproximadamente, 444 millones de años –entre el Ordovídico y el Silúrico-. Si somos puristas realmente durante este periodo hubo dos extinciones y su origen se debió, presumiblemente, a la explosión de una supernova que provocó inicialmente que los glaciares se derritiesen y aumentase el nivel oceánico, para que luego sucediese justamente lo contrario.

Los más afectados fueron los seres marinos, ya que eran los únicos pobladores del planeta en aquel momento. Se estima que durante esta extinción el sesenta por ciento de las especies perecieron.

La segunda se produjo hace 360 millones de año, durante el Devónico. Esta extinción se asocia con un importante cambio climático, posiblemente debido a una erupción volcánica en la zona de Siberia.

Las especies más afectadas fueron las que vivían en aguas cálidas, se estima que desaparecieron hasta el setenta por ciento de todas ellas. Fue precisamente durante esta extinción cuando los trilobites, una clase de moluscos, de la familia de los chipirones y los pulpos, que reinaba en los océanos, se extinguieron definitivamente.

Hace unos 250 millones de años sucedió una nueva aniquilación masiva, casi apocalíptica, entre los periodos Pérmico y Triásico. De las cinco grandes hecatombes esta fue la más dramática, hasta el punto de que se calcula que apenas sobrevivieron el diez por ciento de las especies que había al comienzo de la extinción.

Mucho se ha especulado al respecto sobre la Gran Mortandad, que es como la conocen los científicos, aceptándose como la teoría más plausible el impacto de un asteroide sobre nuestro planeta.

Entre el período Triásico y Jurásico –hace unos 210 millones de años- se produjo la cuarta gran extinción masiva, la tercera más catastrófica. Se piensa que su origen fue volcánico y que con ella desaparecieron casi una quinta parte de las familias biológicas marinas. Gracias a esta cuarta extensión masiva los dinosaurios pudieron acampar a sus anchas por la superficie terrestre.

En la quinta desaparecieron los dinosaurios

La quinta y última, al menos de momento, se produjo hace unos 66 millones de años, entre los períodos Cretácico y Terciario. Es la más famosa de todas y sobre la que más se ha escrito, ya que a ella debemos la desaparición masiva de los dinosaurios –que habitaron nuestro planeta durante más de 150 millones de años-.

Los grandes supervivientes fueron las plantas, los animales terrestres, los invertebrados marinos y los peces. En cuanto a su origen, a pesar de que existen diferentes teorías, en este momento la más aceptada apunta al impacto de un cometa de enormes dimensiones en la península del Yucatán.

Si volvemos la vista atrás, los corales tienen el mérito de haber salido airosos de las cinco extinciones masivas, el secreto está en sus genes, que les han permitido interactuar y adaptarse al nuevo medio ambiente.

Muchos científicos defienden que nos encontramos en el epicentro de una nueva extinción, la sexta, de forma que las especies están muriendo más rápido de lo que evolucionan las nuevas. Esta nueva aniquilación podría tener las consecuencias más deletéreas para el planeta y a la que debemos atribuirnos, sin ambages, todo el mérito.

La destrucción de los hábitats, el cambio climático y el calentamiento global son el producto de niveles cada vez más elevados de dióxido de carbono. ¿Vamos a dejar que suceda? Pues depende de nosotros…

Fuente: abc.es/ciencia

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