Astronautas podrían imprimir objetos en 3D a partir de sus propias heces

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Científicos han modificado genéticamente la bacteria Escherichia coli para convertir las heces en un tipo de plástico llamado polihidroxibutirato. Usando una impresora 3D, mostraron que se pueden fabricar herramientas pequeñas.

En el espacio nada puede ser desperdiciado. Nada. Y eso incluye también a las secretas de los astronautas. Por eso, un equipo de investigadores canadienses ha desarrollado un nuevo método para convertir las heces en plástico. La innovación podría ser útil para las tripulaciones que vivan en Marte.

Los exploradores espaciales se enfrentan a dos grandes desafíos: cómo transportar todas las herramientas y equipos que necesitan de la Tierra y qué hacer con todos sus residuos. Mayi Arcellana-Panlilio en la Universidad de Calgary y sus colegas se preguntaban si podrían encontrar una solución simple para ambos.

De acuerdo al estudio, publicado en Biorxiv, los científicos han modificado genéticamente la bacteria Escherichia coli para convertir las heces humanas en un tipo de plástico llamado polihidroxibutirato. Usando una impresora 3D, mostraron que este plástico podría convertirse en herramientas pequeñas. “Cuando planifica misiones espaciales, no hay manera de que pueda predecir todo lo que necesitará”, dice Arcellana-Panlilio. “Lo bueno de este plástico es que se puede moldear en lo que quieras”.

El equipo prevé que las heces de los astronautas puedan ser recogidas en tanques a través de inodoros de vacío. Allí, las bacterias se alimentarían de los ácidos grasos presentes en las heces y producirían plástico con el que posteriormente se podrían fabricar herramientas o piezas de repuesto. Cualquier otro desperdicio sólido sobrante podría usarse para hacer escudos de radiación, el otro gran peligro de una posible expedición humana al Planeta Rojo.

Los tanques de almacenamiento, bombas y filtros tendrían que ser transportados a Marte, pero esta molestia sería compensada por la producción ilimitada de herramientas, dice Arcellana-Panlilio. El peso total del equipo sería menos de una quinta parte del de la unidad de procesamiento de agua en la Estación Espacial Internacional, afirma.

En julio, dos de los estudiantes de Arcellana-Panlilio subirán a bordo del avión Falcon 20 de Canadá para probar el proceso de fabricación de plástico en condiciones de baja gravedad. Debido a que la aeronave solo puede simular la microgravedad durante unos minutos a la vez, su objetivo es ver si pueden extraer los gránulos de plástico de tamaño nanométrico de la bacteria sin la atracción normal de la gravedad.

El equipo también está buscando maneras de fabricar diferentes tipos de plástico. Su plan es manipular bacterias de E. coli que puedan convertir las heces en plásticos con diferentes resistencias y flexibilidades para distintas aplicaciones, las cuales no solamente podrían ser útiles en el espacio sino también en la Tierra.

Por ejemplo, las aguas residuales podrían convertirse en plástico de polihidroxibutirato, el cual no está hecho de combustibles fósiles y es biodegradable, lo que significa que es más beneficioso para el medio ambiente. Este es un gran punto a considerar, si se toma en cuenta la magnitud de la contaminación que este material le está causando a los océanos y a nosotros mismos.

Fuente: elespectador

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