Trastornos de personalidad por desequilibrio químico

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La personalidad está determinada por nuestras formas de actuar y de ser ante diferentes situaciones dentro de la vida cotidiana. Está dada por el carácter (se adquiere según el ambiente en el que se desarrolle el individuo) y por el temperamento (genético). 

Un trastorno se define como la alteración de los rasgos de comportamiento habitual que va más allá de lo que se considera normal o estable en una persona. Existen muchos tipos de trastornos de la personalidad que pueden causar el deterioro social, familiar, emocional e incluso físico.

¿Qué provoca los trastornos?

Existen unas sustancias químicas en el cerebro llamadas endorfinas, que son las responsables de los estados de ánimo positivos. Los neurotrasmisores se encargan de regular las endorfinas. Probablemente la depresión y otros trastornos de la personalidad son causados por el desequilibrio químico en el cerebro. 

Los trastornos de personalidad afectivos se manifiestan dentro del mismo grupo familiar y son considerados como herencia multifactorial, es decir, depende de muchos factores, que pueden ser ambientales y genéticos. 

Entre un 10 y un 20 % de la población en general va a presentar algún tipo de trastorno de la personalidad.

Síntomas

Rebeldía ante cualquier norma social, laboral o familiar

Expresan de forma exagerada celos, desconfianza o ansiedad

La persona que padece un trastorno de la personalidad, considera que todos a su alrededor (esposa, hijos, el jefe, la sociedad) están mal y que el que está bien, es él.

Trastornos de personalidad

La Organización Mundial de la Salud ha clasificado los trastornos de la personalidad según sus diferentes características en:

Trastorno paranoide de la personalidad: Se presenta en 2 de cada 100 personas.

Se caracteriza principalmente porque las personas que lo padecen siempre se sienten perseguidas, agredidas, atacadas y criticadas. Todo esto les provoca una ansiedad y una depresión severa, sin que lleguen a perder la razón y el contacto con la realidad. Otra de las características que manifiesta es tienen secretamente a ser manipulados o controlados. La ansiedad que sufren a menudo les hacer buscar ayuda profesional.

Trastorno esquizoide de la personalidad: Se presenta en el 7.5% de la población.

Es muy frecuente en los hombres y se caracteriza porque la persona se aísla de los demás, no le gusta ir a fiestas, es muy formal, procura no hablar, es responsable, no sale de casa, es incapaz de involucrarse afectivamente con su familia y mucho menos con parejas amorosas. Sexualmente es inhibido, retraído y evita totalmente cualquier contacto con la sociedad.

Trastorno esquizoide o esquizotípico de la personalidad: Se presenta en el 3% de nuestra población, pero va en aumento. 

Son personas que se caracterizan por la manera de vestir extraña. Además aseguran que poseen poderes telepáticos, que pueden leer la mente, creen que pueden predecir el futuro, acostumbran leer el tarot y las cartas. Generalmente pertenecen a alguna secta. 

Este trastorno cada vez más común y no tiene nada que ver con la religión.

Trastorno antisocial de la personalidad (Sociópata): Se presenta en un 3% de la población masculina. 

Este trastorno de la personalidad se caracteriza porque el individuo no siente culpa de sus malas acciones. Son personas agresivas, irresponsables, irrespetuosas, explosivas, inestables emocionalmente; dicen que aman y pueden llegar a la agresión, según ellos en nombre del amor. Son incapaces de sentir amor y lealtad. Los reclusorios están llenos de este tipo de personas.

Trastorno de personalidad límite: Es más frecuente en mujeres y del 1 al 2% de la población lo padece. 

Se caracteriza por la combinación de episodios depresivos, intentos y amenazas de suicidio constantes. La persona es agresiva, irresponsable, no se hace cargo de sí misma, presenta estados paranoicos de persecución y vive con una inestabilidad tremenda.

Trastorno histérico de la personalidad: Es muy frecuente en las mujeres y del 2 a 3% de la población lo padece. 

La característica principal es que la persona busca siempre ser el centro de atención: ya sea a través de su físico o por su forma de vestir. Pueden ser seductoras hacia el sexo opuesto y logran sus objetivos de esa manera y no por sus capacidades. 

Tienden a dramatizar lo que les pasa, presumen de conocer a grandes personalidades a quienes quizá sólo vieron pasar. Cuando no son capaces de tener una relación amorosa estable, llegar a ser hasta promiscuas. Tienen un temor enorme a la soledad y cuando son abandonadas, frecuentemente intentan suicidarse sólo para llamar la atención.

Trastorno narcisista de la personalidad: Es frecuente en los hombres. El 1% de la población lo padece. 

Se caracteriza porque la persona siempre hace alarde de sus logros y capacidades, así como del funcionamiento sexual (tiende a ser promiscuo para estar demostrando su «gran capacidad»). 

Siempre afirman que son los más guapos, los mejores jefes, los mejores profesionistas, los mejores en cualquier aspecto de su vida. Tiene expectativas sociales que son inalcanzables. Es frecuentemente seductor con las mujeres y las explota tanto emocional, como sexualmente.

Siente que todos a su alrededor le tienen envidia por sus logros, su belleza y cualquier persona que se sienta superior al narcisista, puede ser agredido.

Trastorno de personalidad por evitación: La característica principal que presentan las personas, con este trastorno es que evitan el trabajo y actividades que impliquen que se involucre. Sienten un temor constante a serle desagradable a los demás, entonces evitan cualquier contacto personal o social.

Tienen una gran preocupación a la crítica o al rechazo, se sienten menos, incapaces, inferiores a los demás y con estos rasgos les da un tremendo miedo comprometerse, ya sea en trabajo o en relaciones afectivas. Evita todo lo que implique compromiso, todo lo que implique verse involucrado con la sociedad, con la familia.

Trastorno de personalidad por dependencia: Lo  manifiesta del 3 a 6 % de la población en México, siendo uno de los más frecuentes.

Se presenta más entre el sexo femenino; un ejemplo muy clásico es la esposa de un alcohólico. Así como el alcohólico depende del alcohol, ella depende del alcohólico. Esto se debe a que muchas personas tienen un terrible miedo a la soledad. Temen al abandono y al rechazo. Tienen la necesidad de que la persona de la que dependen asuma sus responsabilidades, en lugar asumirlas ellos. 

Este tipo de personas funcionan perfectamente bien, mientras se encuentren con el apoyo y cuidado de la persona «fuerte»; sin embargo, si esta persona les falta, ellos se hunden.

Trastorno obsesivo-compulsivo: Es más frecuente en hombres que en mujeres. Del 3 al 5% de la población en general tiene este tipo de trastornos.

Se caracteriza porque quienes lo padecen tienen una preocupación excesiva porque todas las cosas estén en orden; son perfeccionistas, se exigen demasiado y exigen demasiado a los demás. Sin embargo, difícilmente logran una estabilidad laboral, ya que si les asignan una tarea, la hacen varias veces y aún así no llegan a la meta por ser tan perfeccionistas.

Diagnóstico

Sólo un médico especialista (psiquiátra o psicoanalista) puede diagnosticar qué tipo de trastorno de la personalidad padece la persona.

Tratamiento

Los trastornos de la personalidad son de difícil tratamiento, debido a que el último que se da cuenta de lo que padece es el paciente mismo. La mayoría de las veces, además de negar su problema, lo ve como algo normal y no acepta las observaciones de las personas que están a su alrededor.

De no tener un tratamiento adecuado y a tiempo, pueden haber complicaciones en algunos pacientes como:

Ansiedad

Depresión (grave)

Intentos suicidas

Como se trata de un padecimiento mental en el que la personalidad no se puede controlar, una vez confirmado el diagnóstico se podrá tratar al paciente mediante psicoterapia y con ayuda de algunos medicamentos. En ocasiones las personas se curan o se estabilizan con la edad.

Prevención

Los trastornos de la personalidad no siempre se pueden prevenir por los dos componentes que los provocan y que ya mencionamos, uno es el genético y el adquirido a lo largo de la vida.

El adquirido sí se podría prevenir mediante la educación en la familia; sin embargo, hoy en día, las discusiones y agresiones familiares, los divorcios, el alcoholismo y el maltrato infantil incrementan, cada vez más, los trastornos de la personalidad. 

Es importante que los padres de familia y los maestros, estén muy pendientes del comportamiento que presenten los niños pequeños, y si se percatan de que algo está pasando, canalicen con un especialista al pequeño lo antes posible, para prevenir un trastorno de la personalidad a tiempo. 

* Para la realización de este artículo se contó con la colaboración de la Doctora Alma Rosa Hernández, Psiquiatra del Hospital General «Doctor Gaudencio González Garza», del Centro Médico Nacional «La Raza», del Instituto Mexicano del Seguro Social.

 

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