Según la ciencia andar en bicicleta aumenta tamaño del cerebro

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Estados Unidos. El ejercicio físico aumenta el volumen de ciertas áreas específicas del cerebro y mejora las funciones cognitivas en las personas de mediana edad que ya padecen deterioro cognitivo leve. Es mayor con el ejercicio aeróbico frente al ejercicio de mantenimiento, caso de los estiramientos y resulta muy notorio tras la práctica de solo cuatro sesiones semanales durante un periodo de seis meses.

Como explica Jeongchul Kim, ‘en nuestro trabajo hemos utilizado imágenes de resonancia magnética de alta resolución para medir los cambios anatómicos en distintas regiones cerebrales. El ejercicio aeróbico se asocia con una mayor conservación del volumen cerebral total y con un incremento de la materia gris en distintas regiones específicas del cerebro’.

El estudio fue llevado a cabo con la participación de 35 adultos mayores o de mediana edad y diagnosticados de deterioro cognitivo leve que, a un criterio totalmente aleatorio, practicaron estiramientos 19 participantes, cuya media de edad se estableció en 67 años o ejercicio aeróbico 16 participantes con una edad promedio de 63 años cuatro veces a la semana durante un periodo de seis meses.

Los autores analizaron mediante resonancia magnética los cerebros de todos los participantes tanto al inicio como al final del estudio. Y observaron que en ambos grupos se había producido un incremento del volumen de la materia gris en la mayoría de las regiones cerebrales, incluido del lóbulo temporal esto es, el área del cerebro implicada en la memoria a corto plazo.

El volumen final fue mayor en aquellos participantes que realizaron ejercicio aeróbico, en este caso concreto pedalear en una bicicleta estática o caminar en una cinta.

Los participantes incluidos en el grupo de estiramientos experimentaron una contracción o ‘atrofia’ de la sustancia blanca cerebral, esto es, la red de fibras formadas por haces de axones neuronales que conectan las distintas partes del cerebro, informa ABC.ES.

Como indica Jeongchul Kim, ‘esta deformación direccional o cambio de forma se encuentra en muchos casos relacionada con una reducción del volumen cerebral. Tal es así que los cambios direccionales que se producen sin que haya cambios volumétricos podrían constituir un nuevo biomarcador para las enfermedades neurológicas. De hecho, sería un marcador mucho más sensible para los pequeños cambios que ocurren en cualquier región específica del cerebro antes de que los cambios volumétricos sean detectables en las pruebas de imagen’.

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