¿Ayudó Facebook a la victoria de Donald Trump?

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Estados Unidos. El papa Francisco apoya a Donald Trump… Hillary Clinton gastó 137 millones de dólares en armas ilegales. Los Clinton se compraron una mansión de 200 millones en las Maldivas… Un agente del FBI implicado en la filtración de los e-mails de Clinton mata a su esposa y se suicida…

Todas estas noticias son falsas (la del Papa, fuera de toda duda), aparecieron en Facebook y fueron compartidas millones de veces. Las redes sociales, pero especialmente FB, han tenido por primera vez un papel central en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El problema es que se han divulgado mentiras y bulos a gran escala. Y nadie se hace responsable.

El debate empezó en Estados Unidos prácticamente al día siguiente de las elecciones: ¿hasta qué punto Facebook pudo haber influido en el resultado? Y, más importante todavía:¿por qué la red social no aplica controles o cortafuegos a tanta falsedad?

Así, un profesor de la universidad de Carolina del Norte, Zeynep Tufekci, que se ha dedicado a estudiar el fenómeno, señaló que la falsa noticia del apoyo del Papa a Trump “fue compartida casi un millón de veces, y tuvo un alcance de decenas de millones”. En cambio, “la corrección no fue apenas atendida”. Según él, “desde luego, Facebook ha tenido una influencia significativa en el resultado de las últimas elecciones”.

Algunos medios de prensa tradicionales practican en Estados Unidos el llamado fact check -o revisión de datos- antes de publicar una información o un reportaje. Pero ni The New York Times, ni The Washington Post, ni mucho menos una revista como The New Yorker , bien conocida por su fact checking, son líderes de audiencia. El 44% de los norteamericanos, según el Pew Research Center, se informa principalmente a través de Facebook. Es una tendencia que ha ido en aumento en los últimos años.

Así, no es de extrañar que, según Quarz, la campaña de Donald Trump invirtiera 56 millones de dólares en propaganda en FB, casi tanto como en televisión (68 millones). Es decir, por mucho que los medios clásicos atacaran el discurso de Trump, este era capaz de contrarrestarlo a través de las redes sociales. 

Según publicó The New York Times en agosto, Trump pagó por anuncios destinados a aquellos perfiles que en FB aparecen con la etiqueta de “politícamente moderado”. Esta etiqueta se aplica de forma más aleatoria de lo que pueda parecer, porque si un usuario no declara sus preferencias políticas en su perfil, ¡Facebook se las coloca deduciéndolas a partir de los gustos que esa persona comparte con otras que sí las han declarado!

Barack Obama se mofó, al final de la campaña, de Trump diciendo que sus asesores le habían retirado de su cuenta de Twitter: si no era capaz de controlar su cuenta, cómo iba a controlar el botón nuclear, bromeaba el presidente. 

Pero lo cierto es que, como publicó Bloomberg en un reportaje revelador, Trump no tenía por qué ocuparse de su cuenta de Twitter. Contaba con verdaderos expertos en propaganda en las redes sociales que trabajaban con extraordinaria rapidez, en particular durante los debates con Hillary Clinton.

Steve Bannon, hoy consejero de Trump, dijo que no habría sido jefe de campaña de no ser por Facebook: “Conocemos su poder». Steve Bannon, jefe de la campaña de Trump en su recta final desde agosto, ha sido nombrado consejero principal del presidente. El dueño de la web ultra Breibart, que ahora amenaza con desembarcar en serio en Europa, dijo a Bloomberg que no se hubiera subido al carro del candidato “si no hubiera sabido que estaba organizando un enorme tinglado en Facebook”.

Bannon añadió, por si no quedara claro: “Facebook es lo que llevó a Breitbart a un público masivo. Conocemos su poder”.

Ahora, veamos cómo el patrón de Facebook, Mark Zuckerberg, se ha defendido de las acusaciones de que la red social sirve para difundir información falsa, y de que habría servido para influir en el resultado electoral.

Por un lado, Zuckerberg dijo a finales de agosto que su negocio es tan solo una “plataforma tecnológica”, no un medio de información. Es decir, que FB no es responsable de los contenidos que difunde. Esta especie de declaración de principios se contradice claramente con lo que dijo el pasado sábado, intentando responder a la polémica sobre los bulos. Zuckerberg escribiendo que “de todo el contenido de Facebook, más del 99% de lo que la gente ve es auténtico. Solo una parte muy pequeña son noticias falsas o engaños”

Naturalmente, no hay manera de poder comprobar esto, como muy sabe Zuckerberg.

Creo que la idea que las noticias falsas en Facebook influyó en las elecciones de alguna manera, es una idea muy loca. Los votantes toman sus decisiones según su propia experiencia”

En cuanto a si Donald Trump salió favorecido o no por FB, su patrón dijo en una conferencia que “personalmente, creo que la idea que las noticias falsas en Facebook, que son una parte muy pequeña del contenido, influyó en las elecciones de alguna manera, es una idea muy loca.

Los votantes toman sus decisiones según su propia experiencia”. Y aun añadió: “¿Por qué creen que habría noticias falsas de un lado y no del otro?”.

En realidad, las había del lado de Trump y del de Clinton. Durante semanas corrió por las redes sociales una supuesta declaración de Trump a la revista People en 1998 particularmente interesante en estos momentos: “Si quisiera presentarme a elecciones lo haría por el partido republicano. Son el grupo de votantes más tontos del país, se creen cualquier cosa que les diga Fox News. Podría mentir y se lo tragarían. Apuesto a que mis cifras serían tremendas”.

Trump, según comprobó Factcheck.org, nunca dijo tal cosa. Pero su equipo de campaña sí dijo otras… Según una investigación de BuzzFeed, las falsedades colocadas en Facebook por la campaña del candidato ganador fueron el 38% del total de mensajes emitidos a través de la red social, mientras que en la campaña de Clinton eran el 20% del total.

Según The New York Times , entre el personal de Facebook hay malestar por todo esto y se ha abierto un debate. Algunos creen que desde la red social se ha dado voz al movimiento ultra Alt-Right (respaldado por Breitbart y Steve Bannon) y muchos no están satisfechos con que Zuckerberg les ofreciera las mismas explicaciones que ha dado públicamente.

Y, de nuevo según BuzzFeed, cuando en Facebook se descubrió que los editores de los trending topics pasaban por alto aquellos temas ligados a los conservadores, la compañía los despidió para calmar los ánimos de estos últimos. “Y de inmediato, noticias falsas -todas ellas conservadoras- empezaron a aparecer”.

Es muy discutible que FB sea, como sostuvo Zuckerberg, tan solo una plataforma y que carezca nde ideología. El hecho de que sea un negocio (y muy próspero) hace que esté más cerca de los puntos de vista políticos y morales que impregnan el mundo del dinero que de cualesquiera otros. Así, Facebook tiene un largo historial de censura, singularmente centrado en el sexo y los desnudos. 

El pasado septiembre causó polémica que censura la histórica foto de la niña vietnamita Phan Thi Kim Phuc (hoy, ciudadana estadounidense) quemada por el napalm porque constituía “desnudez infantil”. También censuró una imagen bucólica de indígenas amazónicas del fotógrafo Sebastiao Salgado porque estas mostraban los pechos. Y lo mismo ha ocurrido, por supuesto, con las activistas de Femen… En cambio, FB no ha puesto reparos a escenas e imágenes de extrema violencia. Los pechos femeninos son ofensivos, la violencia no. Tan simple como esto.

 

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