Sobreviven al calor en la invasión Guayacán

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Carentes de todos los servicios básicos, soportando los embates de calor y el alto nivel de inseguridad y prácticamente rodeados de la basura, ya que antiguamente era un relleno sanitario, lo que representa un foco de contaminación e infección, así viven los habitantes de la Invasión Guayacán.

Situada al norte de la ciudad, justo en las faldas del antiguo relleno sanitario, ahí es donde viven estas familias, en viviendas construidas de madera y láminas de cartón, con pedazos de cobijas, hules o retacería de lonas y sin contar con los servicios básicos como lo es el agua potable, el drenaje y la energía eléctrica.

 

Con poco más de 10 años de antigüedad, los  predios de  este asentamiento aún no han sido regularizados por el Ayuntamiento de Hermosillo, razón por la cual sus habitantes no cuentan con los servicios básicos y siguen viviendo en condiciones deplorables, ya que tienen que  soportar las altas temperaturas que cada verano se presentan en la región.

Entre las sombras de los árboles o debajo de algún tejaban improvisado, los habitantes de la Guayacán se protegen del intenso calor, y en el caso de los niños por lo regular es muy común observarlos bañándose dentro de tinas,  para de esta manera soportar las altas temperaturas.

“Pues ahí nomás nos la pasamos remojándonos todo el día para apenas así soportar el calor y evitar alguna enfermedad ocasionada por el calor, en el caso de los chamacos ellos se meten a las tinas y ahí se la llevan bañándose o los mantenemos mojados”, refirió María del Carmen Mora Mancina, quien junto a su familia lleva ocho años viviendo en esta invasión.

El hecho de no contar con agua potable, origina un sinfín de problemas para los habitantes de la Guayacán, situación que se complica durante la temporada de calor ya que es cuando se requiere más del vital líquido.

Cabe mencionar que algunas personas, sobre todo quienes viven contiguos a Lomas del Norte y de otras colonias, jalan agua de manera irregular a través de tuberías o mangueras para de esta manera resolver esta necesidad y suministrarse así del vital líquido.

No obstante, hay un sector de La Guayacán que tiene que esperarse a la repartición de agua que realiza la pipa dos  veces por semana, servicio que a decir por algunos vecinos, cada vez se retrasa más.

“Primero empezaron a entregar agua tres veces por semana, luego ya la dejaron en dos, y ya tienen como quince días que no nos traen agua, sino fuera porque la señora de enfrente que me pasa agua no sé que hubiera hecho, pues afortunadamente ella jala agua del otro lado y nos da”, comentó la señora Dolores Rodríguez, quien tiene cinco años viviendo en La Guayacán y que en ese momento se encontraba con su hija y nietas descansando bajo el tejaban de su vivienda.

Asimismo, el hecho de no contar con drenaje, hace que el agua de los lavaderos quede estancada en el interior de sus predios o que de plano, corra por las calles formando charcos de agua pestilente, misma que representa un serio problema para la salud de los precaristas, sobre todo en el caso de los niños y de las personas de la tercera edad.

 

Son “diablitos” riesgo latente

 

Otro problema fuerte que enfrentan los residentes de esta invasión, es no tener energía eléctrica, lo que los orilla a tomar de manera clandestina la electricidad a través de los llamados “diablitos” y lo cual además de incurrir en un delito representa un riesgo latente para quienes viven en esa comunidad.

“Si nos da miedo tomar la electricidad así, pero no nos queda de otra, pues ¿qué le vamos hacer?, la electricidad es muy necesaria, apenas así quienes tienen cooler o abanico lo pueden prender para  pasar el calor”, comentó la joven Jazmín Sotomayor.

Comentó que cada vez que una persona se cambia a este lugar, se tiene que apagar todo para que pueda hacer la conexión, así mismo hizo hincapié en los constantes apagones que tienen, sobre todo durante la temporada de lluvias.

Un riesgo de la toma clandestina de electricidad es precisamente cuando hay estos ventarrones característicos de la temporada de lluvias, ya que el cableado eléctrico puede caer y ocasionar algún corto circuido y por ende algún incendio o dejar alguna persona electrocutada.

 

La inseguridad, principal problema

 

Son muchas las problemáticas que los residentes de la Guayacán tienen, pero dicho por ellos mismo, es la inseguridad uno de los mayores problemas que tienen, toda vez que constantemente son víctimas de robos, además de contar con la presencia de un gran número de personas que se drogan a plena luz del día.

“A diario pasa la bola de mariguanos fumando por la  calle, sin respetar, ya no tienen respeto hacia los demás, ellos andan drogándose a plena luz del día y más en la noche, a mí me da miedo por las criaturas”, mencionó una de las vecinas de ese sector, quien por seguridad y por miedo a las represalias prefirió mantener su identidad en el anonimato.

Comentó que son varios los robos que se han realizado en este sector, afectando con ello el patrimonio de algunos vecinos, quienes a duras penas compran o consiguen lo que tienen, dado que la mayoría son familias que viven en extrema pobreza.

“Al vecino le robaron hace unos días, a mí me robaron el otra vez, siempre tenemos que andar cuidando de que no se lleven lo poco que uno tiene”, abundó la entrevistada.

Ante estos hechos, los vecinos hacen un llamado a las autoridades municipales para que se incremente la presencia policíaca en ese sector, sobre todo por las noches que es cuando los “maleantes” hacen de las suyas.

 

Siguen tirando basura

 

Por si fuera poco, luego de todas las problemáticas antes señaladas, los vecinos de la Guayacán viven actualmente rodeados por la basura, y no es por el hecho que estén ubicados a un lado del antiguo “basurón” de Hermosillo, sino porque hay quienes acuden y arrogan la basura en la calles de esta invasión.

Al respecto, Yajaira González Mendoza, una joven madre de familia que tiene un año de haberse asentado en esta invasión, manifestó que hay personas de colonias vecinas que llegan en sus vehículos a arrojar basura en la calles, tal si se tratara de un basurero.

“Mire la calle como está, mire toda esa basura que está tirada en la calle, es basura que vienen y tiran aquí sin importarles que tanta contaminación  puede afectar nuestra salud, mi niña ya se me ha enfermado por tanta tanto cochinero que vienen y tiran”, abundó  Yajaira.

Cabe resaltar que por tratarse de una invasión, no cuentan con el servicio de recolección de basura casa por casa, pero dos veces por semana acude el carro recolector de basura a recoger la basura que los vecinos depositan en los dos contenedores que hay instalados en los extremos de las tres etapas de este sector popular del norte de Hermosillo.

Sin embargo, durante el recorrido realizado por Entorno Informativo por el lugar, dichos contenedores estaban rebozando de basura, ya que según lo expuestos por los habitantes  de la comunidad, tenían varios días sin que se prestara este servicio.

“Siempre es batallar con lo mismo, ahí están los contenedores llenos de basura sin que se lo lleve el recolector, ahí se está amontonando más y más, además de la que vienen y tiran otras personas”, señalaron María Teresa Serrano y su esposo, Erick Salgado, quienes tienen tres años viviendo en la Guayacán.

Problema que además de representar un foco de infección, genera la propagación de una gran cantidad de animales rastreros y  ponzoñosos que ponen en riesgo la salud de sus habitantes, ya que éstos se introducen a sus domicilios.

“Hay muchos ciempiés, matavenados y hasta víboras, algunas salen de toda esa basura amontonada y otras bajan de la loma,  ya no hallamos que hacer con tanto animalero, a mí me da mucho miedo por mi niña pero no nos queda de otra más que aguantar porque no tenemos los medios para vivir en otro lugar”, apuntó Yajaira González.

Ante tanta carencia y necesidades que tienen los habitantes de la Guayacán, ellos piden la regularización de sus predios, por lo que hacen un llamado a la Comuna para que tome cartas en el asunto, dado que al contar con la regularización de estos terrenos se instalarían los servicios básicos y con ello se resolvería gran parte de su problemática, además de que dejarían de esta con el temor de ser desalojados de lo que es su hogar y  único patrimonio.

El llamado también es para los funcionarios públicos que en las pasadas elecciones resultaron electos, a quienes solicitan ayuda para mejorar sus viviendas, y por ende, la calidad de vida de quienes viven en la Guayacán.

De esta manera, en estas condiciones viven más de 300 familias que debido a su vulnerabilidad económica, no les queda de otra más que vivir entre la polvadera, los escombros, la basura y maleza que hay en esta invasión que empieza desde la calle Olivares final y concluye hasta la Reforma, teniendo como limite la gran loma que quedó de lo que fue el antiguo relleno sanitario de la ciudad.

 

 

 

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