Justifican despido de investigadores en el Colegio de Sonora

0

 

Por incurrir en faltas graves a la ética profesional, a las normas y principios que rigen a El Colegio de Sonora, las autoridades de dicha institución decidieron rescindir su contrato a los investigadores Eloy Méndez Sáinz, Juan Milton Jair Aragón Palacios y Mario Alberto Velázquez García, quienes ostentan grados de doctorado.

En un comunicado de prensa firmado por la rectora Gabriela Grijalva Monteverde, se establece que el Colegio de Sonora es una institución que en más de tres décadas de trayectoria se ha ganado el reconocimiento entre las instituciones de educación superior del país.

 

El trabajo de sus académicos constituye un importante aporte para la solución de la problemática regional y el debate público y de calidad en problemas que nos conciernen como sociedad.

Se agrega que la rescisión de un contrato es un asunto muy serio, y en la historia de 32 años de esta institución es algo que ha sucedido muy pocas veces y siempre por razones justificadas, con apego a derecho y de acuerdo a la normatividad que rige nuestra institución.

“En todo momento hemos hecho lo posible por evitarlo, buscando en principio el diálogo y la conciliación, acudiendo a todas las instancias de nuestra normatividad interna”, se indica en el documento.

Así se procedió en los caso de los doctores Eloy Méndez Sáinz, Juan Milton Jair Aragón Palacios y Mario Alberto Velázquez García, doctores incurrieron en faltas graves a la ética profesional, a las normas y principios que rigen a El Colegio de Sonora, mismas que se encuadran en causales de rescisión de contrato tipificadas en la Ley Federal del Trabajo como faltas de probidad y honradez.

“Consideramos que hacer explícitos los detalles del caso y ventilarlos públicamente sería de parte de la institución una falta al derecho de confidencialidad y debido proceso de los doctores Aragón, Méndez y Velázquez”, se precisa.

En el Colson nos regimos bajo los principios de autonomía, pluralidad, equidad y transparencia, pero esto no quiere decir que la institución deba ser cómplice de actos indebidos, pues entonces se estaría convirtiendo en un espacio para la impunidad. Nuestra responsabilidad es rendir cuentas claras a la sociedad a la que nos debemos.

Ni la trayectoria y productividad de los investigadores, ni el afecto que se les tiene como amigos y colegas, pueden tener peso cuando hay una clara violación a los derechos de otras personas, a los principios que rigen las relaciones en la comunidad académica y, por ende, a las normas de la institución acordadas colectivamente.

“Si algo nos queda claro es que no queremos ser parte de un país en el que todo pasa y no pasa nada”, se señala en el texto.

 

El proceder de la institución ha sido en todo momento apegado a derecho y la resolución de este caso corresponde ya a las instancias legales pertinentes.

 

Compartir.

Deje una respuesta