EDITORIAL

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Aunque no es novedad porque la mayoría de las personas lo viven a diario, pero según estudios internacionales, de los tres millones de latinoamericanos afectados por la crisis económica que ha afectado al mundo, la mayoría son mexicanos.

 

Así lo estableció un estudio del Banco Mundial,  en el que la Jefe del Grupo de Economía para el Desarrollo Humano en América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Margaret Grosh,  señala que de estos tres millones de latinoamericanos empujados a la pobreza, 2.5 millones son mexicanos.

 

Según el estudio denominado “Comprendiendo la Pobreza: Impacto de la Crisis Financiera Global en Latinoamérica y el Caribe”, gran parte de quienes cayeron en pobreza,  lo hicieron como consecuencia directa de la depresión económica y la caída de los ingresos.

Sin embargo, hay un número importante de personas, que estaban a punto de salir de ese sector vulnerable, ya que sus países estaban creciendo antes de la crisis de 2008, pero no lo consiguieron, ya que el quebranto financiero mundial no les permitió abandonar la miseria.

Cabe señalar que se estima que el hecho de que el número de afectados sea tan numeroso en este país, se debe a que México es geográficamente grande, especialmente comparado con los pequeños países de Latinoamérica y tienen razón, ya que si usted observa un mapa verá la enorme diferencia territorial de nuestro país con otros, sobre todo del Caribe.

Otra razón por la que México se ubicó entre los más perjudicados por la crisis,  detrás de Europa Oriental y Asia Central, es que el principal país con el que tiene relaciones comerciales es con Estados Unidos, donde el impacto de la crisis fue directo, de ahí que sería bueno diversificar los socios comerciales.

Un dato que llama la atención del estudio, es que en la mayoría de los países, el sector más afectado fue entre las personas que si bien mantuvieron sus empleos, perdieron entre el 10 y 15 por ciento de sus ingresos y con ello, de su poder adquisitivo, con lo que difícilmente se puede mantener el nivel de vida acostumbrado.

 

Naturalmente, en estas circunstancias una persona de clase media que perdió su poder adquisitivo en un 15 por ciento, tiene que modificar sus hábitos de vida, dejando de lado ciertos satisfactores, con lo que su calidad de vida merma y desciende al nivel de pobre, lo cual ha sucedido a millones de familias mexicanas.

 

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