EDITORIAL

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Bien dicen que no se puede extrañar lo que no se ha tenido y esto queda evidenciado con la información proporcionada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, como se le conoce, que luego de realizar un estudio determinó que si bien México está por debajo de sus países miembros en cuanto a indicadores de bienestar social, los habitantes están contentos con su vida.

En esta semana se presentó el estudio “¿Cómo está la vida? El costo humano de la crisis”, el cual arrojó que el llamado “bienestar subjetivo” está mejor que su condición real.

 

Y es que difícilmente se puede extrañar contar con buenos niveles de bienestar como el que tienen países de primer mundo, como nuestros vecinos de Estados Unidos, en donde el pavimento, agua, gas, transporte, recolección de basura, carreteras, por citar algunas, superan por muchísimo al que se tiene en México u otros países de Latinoamérica.

Cabe señalar que en el informe se incluyó la caída que sufrieron las familias mexicanas en sus ingresos que fue del cinco por ciento en el periodo de 2007 a 2010, que es considerada como una de las más pronunciadas entre los países de la OCDE y pese a ello la percepción de que “todo va bien” se mantuvo.

Según el estudio, México está por debajo de los índices de la organización internacional, en compromiso cívico, vivienda, calidad ambiental, salud, contactos sociales, equilibrio laboral-personal, trabajo y salarios, así como ingresos y riqueza, seguridad personal, además de educación y competencia ¡nada más!

Y ya que estamos en la víspera del Día Internacional de la Mujer, se determinó que las féminas mexicanas siguen teniendo menos posibilidades que los hombres en lo que respecto a trabajo remunerado o ser elegidas en puestos públicos.

Asimismo, el estudio arrojó que las mujeres destinan muchas horas a labores domésticas ya que a pesar de desarrollar actividades profesionales, realizan labores en el hogar.

El estudio mide 25 indicadores en 11 dimensiones: educación y competencias, seguridad personal, ingresos y riqueza, trabajo y salarios, balance vida-trabajo, contactos sociales, salud, calidad medioambiental, vivienda, compromiso cívico y gobernanza, y bienestar subjetivo.

 

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