EDITORIAL

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Según datos de “inteligencia”, el 90 por ciento del total de cocaína que se introduce a Estados Unidos, obviamente en forma ilegal, procedente de Colombia, llega hasta ellos tras cruzar, sin problemas, tanto el corredor centroamericano como el territorio mexicano.

 

Esto es, México en general y Sonora  en lo particular, sigue siendo el camino a seguir para hacer llegar la droga al vecino país.

 

Cabe señalar que de acuerdo al informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes dependiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU), presentado este martes, la incautación de cocaína cayó en 2012 en 64 por ciento en comparación con el año anterior.

Pero también los decomisos de mariguana y heroína, disminuyeron en ese periodo en forma considerable, mientras que los de metanfetamina crecieron a 33.1 toneladas, con lo que México se mantiene como el país con mayores incautaciones de ese estupefaciente.

Lamentablemente, la disminución en los decomisos de drogas como la cocaína, heroína y mariguana no indican que pase menos droga, sino que los delincuentes han mejorado las tácticas de trasiego, o bien, “amarraron” acuerdos con las autoridades que dicen combatir el tráfico de enervantes.

En contraparte, el aumento en los aseguramientos de productos químicos que se utilizan para producir las drogas sintéticas como el crystal, ice y metanfetaminas en general, denotan que la producción de esas drogas en México puede ser mayor de lo que se tenía estimado.

De hecho, el aumento en la producción y consumo de metanfetaminas en el país, ha ocasionado que junto con ellas se incrementen los hechos violentos, en los que participan tanto mujeres como jóvenes.

Además, según el Instituto Nacional de las Mujeres, en la última década se ha duplicado el número de féminas que consumen drogas y se advierte de éstas sufren más rápidamente las consecuencias de las adicciones.

 

Lamentablemente, las féminas tienden a evitar acudir a terapias para salir de las adicciones, por temor a la estigmatización social y el miedo al rechazo familiar, esto es, la droga sigue ganando terreno, debido a los aparentes esfuerzos de la autoridad.

 

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