EDITORIAL

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Como dice el slogan publicitario “nada con exceso, todo con medida”, en referencia al consumo de cerveza, se debería buscar una manera de advertir, sobre todo a los jóvenes, sobre los efectos nocivos que causa la dependencia al uso de redes sociales, como Twitter y Facebook.

Claro que no sólo los jóvenes se ven afectados con esta problemática, sino que también los adultos, aunque debido a sus actividades profesionales, es menor la dependencia.

 

Hay que reconocer que incluso algunos estudios han advertido sobre la baja productividad de aquellos que pierden horas de trabajo navegando en internet, enterándose de las últimas actividades de sus contactos o seguidores.

De acuerdo con expertos de la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, el uso de redes es una nueva condición cultural, cuyo empleo compulsivo puede desencadenar problemas sicológicos.

Como sabemos, para los dependientes de las redes sociales, el estar conectado con otros, es un factor indispensable para socializar, sin embargo, hay que tener cuidado cuando se descuidan los estudios, el trabajo o la familia, para estar atento a los seguidores o seguidores.

Cabe señalar que estudios médicos han determinado que para quienes padecen el síndrome de dispersión, éste se dispara con el uso compulsivo de la tecnología.

Lamentablemente esta conducta es causante, en ocasiones de accidentes fatales, tanto para los responsables como para víctimas inocentes, ya que las personas dependientes de las redes llegan al grado de ir conduciendo al tiempo que se va “texteando” o consultando lo que hace los seguidores y contactos, sin importar el riesgo de incurrir en algún accidente.

Para colmo, según los expertos,  los usuarios compulsivos de Facebook o Twitter experimentan una pérdida en su bienestar cuando ven publicaciones de amigos o conocidos, de situaciones o hechos que no están dentro de sus opciones, como un viaje al extranjero, la compra de un nuevo auto o una casa, un trabajo nuevo o hasta contraer matrimonio.

 

De tal manera, que  el uso compulsivo de las redes sociales tiene consecuencias patológicas, las cuales deben llevar a un tratamiento psicológico, de ahí la importancia de que tanto los padres de familia, vigilen el comportamiento de sus hijos en las redes, pero también quienes somos usuarios de éstas, hay que analizar cómo está nuestra dependencia de las mismas.

 

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