EDITORIAL

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Luego de una marcada caída en la economía no sólo de México, sino mundial, empieza a verse una luz en túnel en la actividad, ya que en el caso de nuestro país se avizora un crecimiento de 3.4 por ciento para este año.

 

El dinamismo económico de nuestros vecinos, Estados Unidos, arrastrará consigo a la economía mexicana, aunado, al menos eso dicen los expertos, a las reformas en materia energética y laboral, lo que dará mayor confianza a los mercados financieros.

 

De acuerdo con el pronóstico del Banco Mundial, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales, para este año, se pronostica un crecimiento de 3.4 por ciento, mientras que en 2013 fue de poco más del uno por ciento, debido a la caída de las exportaciones al vecino país, así como a la “debilidad” del sector de la construcción por el descenso en el gasto de inversión del gobierno.

Pero además, para el próximo año, se prevé que el crecimiento económico mexicano se ubique en 3.8 por ciento y en 2016 se pronostica un 4.2 por ciento

Claro, que a final de cuentas, al margen de cualquier número, lo que el ciudadano quiere es que el sueldo que percibe le alcance para llegar a la semana, quincena o mes, de acuerdo a la forma de pago.

Lo que las familias quieren es que con su ingreso pueda tener solventadas sus necesidades básicas, como lo establece la Constitución Mexicana, pero que desde hace años o tal vez nunca se ha logrado.

Cabe señalar que también se proyectó que la economía mundial se fortalecerá gracias al repunte de los países en desarrollo y a que, cinco años después de la crisis financiera mundial, las economías de ingresos altos finalmente parecen estar superando las dificultades.

Se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial se consolide en 3.2 por ciento este año tras el 2.4 por ciento en 2013, estabilizándose en 3.4 y 3.5 por ciento en 2015 y 2016, respectivamente.

Sin embargo, hay otras voces que difieren de los pronósticos optimistas y señalan que en contra parte, la situación de inseguridad echará por tierra los beneficios que podrían traer las reformas recientemente aprobadas, ya que pocos se arriesgan en un país que es inestable socialmente, de ahí que vean “focos rojos” para la economía mexicana.

 

Claro que hay que apostarle a que los pronósticos de esas voces alarmistas no se cumplan, a que se regrese a la estabilidad en las zonas en conflicto y que se logre atraer la inversión necesaria para generar empleos e incentivar la economía, no sólo la macro economía, sino la de cada familia.

 

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