Hablando Franco

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Aumento a gas doméstico crea problema de inseguridad y económico

Si usted cocina poco, como muchas mujeres, pero durante diciembre le entró con ganas a la horneada de distintos platillos y en este nuevo año le tocó comprar un cilindro de gas, seguramente se quiso caer para atrás, al ver que el costo del tambo grande es de ¡611 pesos!

Así es, el cilindro grande está en ese salario que es prácticamente el monto de una semana para quienes perciben el salario mínimo, por lo que difícilmente podrán comprar uno, y el tambo de 30 kilos se acerca a los 500 pesos, así que la problemática es difícil.

 

¿Qué pasa en estas situaciones?, que muchas familias que tienen un carro o un triciclo optan por llevar el cilindro a “recargar” con la cantidad que tenga disponible, lo que es un riesgo para ellos y para quienes están cerca.

Si usted ha pasado por alguno de los negocios en donde se surte de gas a los vehículos, habrá notado que  muchos de de los automovilistas lo que hacen es llevar el cilindro a ponerle lo que se puede y los trayectos y manipulación del tambo son un gran riesgo para ellos y quien esté cerca

Ojalá que no tengamos ver una tragedia antes de que se regule esta problemática, pero sobre todo, que se tenga una consideración al consumidor para que el costo de los productos no raye lo prohibitivo, aunque sabemos que es una utopía.

Es decir, no buscamos que se sancione a la familia que hace el esfuerzo de rellenar el cilindro porque no tiene para más, esa no es la idea, sino que se busque la manera de que pueda comprar el cilindro completo, sin que represente quedarse sin comer o pagar otros servicios.

Y al incremento en el gas, hay que sumarle el de la gasolina, diesel, alimentos y servicios.

Regresa el caos vial en los alrededores de la Unison al iniciar semestre

Ayer reanudaron actividades los alumnos de la Universidad de Sonora en los distintos campus, y en el caso concreto de esta capital, con el regreso a clases volvieron los problemas de tránsito y lamentablemente seguramente volverán los accidentes.

Si usted pasó ayer poco antes de las 7:00 horas por el bulevar Luis Encinas, la calle  Rosales,  Colosio y la De la Reforma, seguramente sufrió como muchos más, el embotellamiento que se formó de automóviles que querían ingresar a la casa de estudios y causaron tremendo caos vial.

Cabe señalar que a esa hora no se observó  ningún agente o patrulla de Tránsito en el lugar, así que los automovilistas se las ingeniaron a como pudieron para poder llegar a sus destinos.

Ahhhhh, pero eso sí, una hora después, cuando los jefes policiacos realizaron un volanteo para dar a conocer la nueva Ley de Tránsito, con las obligaciones para automovilistas y peatones, entonces sí, había elementos policiacos a cada 100 metros, “cuidando” a sus jefes, pero la ciudadanía bien, gracias.

Realmente urge un estudio vial que vaya mucho más allá del puente que agilizará el cruce en el bulevar Navarrete y Luis Encinas, sino uno que facilite la circulación al área de la Unison, del Centro Cívico y del Centro de Gobierno, ya que es muchísima la gente que labora, estudia o requiere hacer un trámite en ese sector y vive hacia el norte, pero sólo cuentan con la calle Rosales y la Olivares para llegar a sus destinos, así que esas rúas, a toda hora están saturadas.

Lo mismo sucede de sur a norte, cuando al terminar la jornada laboral o estudiantil, las calles De la Reforma y Pino Suárez, son insuficientes para contener el abundante tráfico.

 

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