EDITORIAL

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Especialistas en dinámica familiar señalan la importancia de que los padres de familia o los tutores de los menores, incrementen el tiempo que pasan con ellos, a fin de guiarlos para que tomen mejores decisiones y sobre todo, para que se sientan apreciados y con ello se evite el acercamiento con las drogas y la delincuencia.

Y es que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones efectuada en 2011, casi el 10 por ciento de los mexicanos, desde los 12 a los 65 años de edad, consumen cinco o más bebidas alcohólicas a la semana.

 

El citado estudio establece el 31.4 por ciento de los hombres y el 12.6 por ciento de las mujeres, en el citado rango, también fuman tabaco, mientras que el 0.3 por ciento de los adolescentes, entre los 12 y 17 años de edad, utilizan inhalables.

Aunque el porcentaje que consume drogas ilegales es menor, debe de preocupar, ya que 1.2 por ciento de la población mexicana utiliza mariguana, 0.5 por ciento inhala cocaína y 0.1 por ciento usa éxtasis.

Esto orilla a que muchos jóvenes se inclinen precisamente por el camino equivocado y que veamos espectáculos como el de la semana pasada, en la zona de Altar, en donde murieron menores de edad, de 14 y 16 años, que fueron reclutados por el crimen organizado y se enfrentaron a elementos del Mando Único Policial.

Es triste ver el final de estos jóvenes que perdieron la vida, cuando tenían la posibilidad de vivir en condiciones totalmente distintas, de haber buscado la ayuda de sus padres o de alguna persona de confianza.

Cierto que la dinámica actual de la familia dificulta el que los padres convivan con los menores, como se hacía 20, 30 ó 40 años atrás, sin embargo, se tienen que hacer esfuerzos, dejar de lado el cansancio, por parte de los jefes de familia, para poder convivir con los menores y guiarlos por el buen camino.

Y es que actualmente el joven interactúa poco con su familia y ya después es muy difícil reintegrarlo, por lo que no hay que dejar de estar al pendiente de los menores, independientemente de que sea adolescente.

Muchos padres creen que porque el menor se puede bañar o prepararse algo ligero de comida, ya no los necesita, sin embargo, es precisamente cuando requieren de mayor atención y en ocasiones no saben cómo pedirla, porque padres e hijos se fueron alejando y prácticamente se convirtieron en extraños habitando una misma casa.

 

Ojalá que los adultos hagamos un alto en el camino y veamos lo que está pasando a nuestro alrededor, para que cuidemos más a la familia, para evitar que sucedan hechos como los que hemos atestiguado en donde los menores son protagonistas de hechos policiacos, de accidentes y lamentablemente de decesos relacionados con el crimen organizado.

 

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