Hablando Franco

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Lamentable falta valor civil a quienes causan accidentes y huyen 

Las últimas semanas,  usted recordará, hemos estado con el corazón estrujado al enterarnos del caso del jovencito Cristian Guadalupe Rascón quien el 21 de noviembre fue atropellado por un cafre cuando viajaba en su bicicleta, quien lo arrastró por varias calles, dejándolo prácticamente sin piel y medio muerto.

Fue hasta el 26 de diciembre cuando se presentó a declarar, con amparo de por medio, Juan Carlos Encinas Castro, quien conducía el pick up con el que arrastró al menor quien cumplió 15 años hospitalizado en Sacramento, California, en donde está luchado por su vida y que de acuerdo con sus familiares, en las últimas horas se agravó su salud.

 

Pero parece ser que esta conducta por demás censurable de Encinas Castro, la de abandonar a sus víctimas, ha permeado en la sociedad, ya que justamente el sábado una mujer atropelló a un indigente con un enorme pick up GMC, color blanco, el cual abandonó y huyó, sin preocuparse por el estado de salud del perjudicado.

Ahora, no está usted para saberlo, pero yo si para contarlo, el mismo sábado otro cafre a bordo de un automóvil Camaro impactó el automóvil en que viajaba uno de mis hijos y su esposa, cuando circulaba por la calle Jesús García y Colosio, para provocar que perdiera el control y se impactara contra un poste, mientras que el responsable se fue tranquilamente.

Por suerte, y lo más importante, mi hijo salió ileso y su esposa con golpes contusos y deberá traer un collarín por 15 días, lo que naturalmente afectará su movilidad y dejará de trabajar, pero además, ocasionó pérdida total del vehículo, ya que el golpe dañó la suspensión y el impacto contra el poste destrozó prácticamente el frente del automóvil.

Insisto, lo más importante es que no hubo pérdidas de vidas que lamentar, ¿pero cómo es posible ser tan inhumanos para dejar a alguien abandonado a su suerte?

El niño Cristian está debatiéndose entre la vida y la muerte, ayer su estado de salud se complicó y rogamos a Dios para que logre salir adelante, pero también sabemos que sufrirá secuelas de por vida, mientras que el responsable está tranquilamente en su casa.

En el caso del indigente arrollado el sábado por la mujer que huyó y dejó su pick up, sabemos que tuvo fracturas, pero desconocemos la gravedad de las mismas.

Mientras que mi hijo deberá enfrentar los gastos médicos y perder un automóvil que utilizaba para trabajar y llevar a su familia, el cual estaba en proceso de pago.

Naturalmente, confío en que el Ministerio Público, quien ya tiene un número de placas del vehículo que huyó, pueda citarlo y que pague la sanción que corresponda, pero sobre todo, que tome conciencia de la irresponsabilidad en que incurrió.

 

Hace falta inculcar los valores de respeto y responsabilidad 

Creo que gran parte de la problemática que enfrentamos actualmente como sociedad, en donde muchos menores y jóvenes incluyen en delitos o en actos irresponsables, es debido a que los padres no estamos haciendo la tarea que nos corresponde y pretendemos que sean otros los que eduquen a nuestros hijos, cuando ello debe de ser en casa.

Los valores como el respeto, la responsabilidad, la integridad, entre otros, los debemos de enseñar en casa, sin embargo, no lo hacemos y esperamos que esa labor la hagan los maestros, cuando algunos que actualmente están frente a un grupo, tampoco los conocen.

 

Insisto no debemos delegar ni al sacerdote, que cada vez pierden mayor credibilidad, o al ministro, ni al maestro, al vecino o a ninguna otra figura de autoridad, la responsabilidad que a nosotros, como madre o como padre, nos toca, porque quien sabe a dónde iremos a parar como sociedad.

 

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