Consignan en Sonora dos muertes en boxeo

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Con la muerte del boxeador Francisco Leal tras su pelea ante Raúl Hirales en Cabo San Lucas el pasado 24 de octubre, a causa de un derrame cerebral, y con el problema de salud que prevalece el también pugilista José Carmona que se encuentra en coma después del castigo propinado por Jorge “El Travieso” Arce, “revive” el recuerdo de dos muertes consignadas dentro del boxeo sonorense.

El cronista Jesús Arturo Llanes cita en la libro “Historia del boxeo sonorense”, escrito en 1996, específicamente en el capítulo 19 titulado “Noches de Tragedia”, los decesos de los pugilistas Raúl Bravo y Manuel Bastida.

 

Se señala que en 1972, sin precisar la fecha exacta, en Agua Prieta sucedió el primer fallecimiento en Sonora cuando Regino Corral, de Huatabampo, venció a Raúl Bravo, de La Paz Baja California Sur por la larga ruta, sin embargo narra el libro que en el vestidor el derrotado se sintió mal y dos horas después de haber acabado el combate falleció.

El segundo drama dentro del pugilismo en Sonora data del 7 de junio de 1974 cuando José “Tigrillo” Nemesio, originario de Hermosillo, derrotó a Manuel Bastida nacido en Mazatlán, Sinaloa, de edades de 20 y 19 años respectivamente.

Bastida fue derribado en el séptimo asalto pero logró levantarse y terminar la pelea,  después del pleito y ya en el vestidor se desplomó y quedó en estado de coma del cual ya no saldría, perdiendo la vida 78 horas posteriores al combate.

Sin recursos para prevenir tragedias

Ante las tragedias citadas, y lo que ha ocurrido a lo largo de este 2013 arriba de los encordados, Arturo Arellano, presidente de la Comisión de Box y Lucha Libre del Estado de Sonora, indica que no hay una manera eficaz de poder asegurar completamente la integridad de los boxeadores, sin embargo sí hay maneras de prevenir tragedias sobre los pugilistas.

Como una medida para que ocurran los menos hechos lamentables posibles en un deporte de contacto directo, Arellano señala que previamente al combate los peleadores se hagan un estudio de resonancia magnética.

Sin embargo, este estudio tiene un valor de entre  tres mil y cuatro mil pesos, hecho que les es imposible a los boxeadores locales que apenas van iniciando su carrera y que no cuentan con una paga que les alcance para cubrir el estudio que les permita saber que probabilidad hay de que salga dañado con gravedad.

 

Asimismo señaló que ellos como Asociación no autorizan pelear a boxeadores que no cumplan con el chequeo médico previo al pesaje, pues considera que aunque es muy básico, sirve al menos para evitar tragedias.

 

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