EDITORIAL

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Un sombrío panorama se avizora para los jóvenes mexicanos, sobre todo ante las expectativas de un crecimiento económico de apenas un uno por ciento, lo que redundará en la generación de menos fuentes de empleo.

 

Y es que las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), indican que en México uno de cada cuatro jóvenes no estudia ni trabaja, muchos de ellos egresados de alguna universidad, ya que actualmente conseguir un buen empleo y más con un salario competitivo, es sumamente difícil.

 

Cifras del Centro de Investigación y Economía y Negocios del Instituto Tecnológico de Monterrey, indican que la desocupación mensual  se ubicó hasta septiembre pasado en un 5.3 por ciento, cifra superior a los observados en 2012, cuando la cifra era de cinco por ciento.

Esto es resultado de la “precarización del mercado laboral mexicano”, indica el estudio, ya que se ha hecho común, que independientemente del nivel de estudios de un aspirante, el salario es el mismo al de un pasante de licenciatura que el de uno con grado de Maestría o Doctorado.

Naturalmente que ello desestimula y en muchos casos deprime a los jóvenes o no tan jóvenes que por una u otra razón tratan de integrarse o reintegrarse en el mercado laboral.

Además, lamentablemente, en muchas ocasiones los egresados de una universidad no salen debidamente preparados para insertarse en el mercado laboral, lo que ocasiona que las empresas roten con frecuencia a su personal.

Lamentablemente el hecho de que los jóvenes no logren cumplir sus aspiraciones y que no puedan ejercer la profesión para la que se prepararon por lo que se ven obligados a buscar opciones distintas para sobrevivir, lo que ocasiona que caigan en depresión y se sientan frustrados con su vida.

Incluso, estudios de la misma OCDE indican que los niveles de satisfacción o felicidad de quienes residen en países en recesión como España, Gracia e Italia, disminuyeron en un  hasta 20 por ciento.

 

Y es que en esa región hay más de 16 millones de personas desempleadas, en comparación con 2007 e incluso muchos de ellos han permanecido sin un trabajo por más de un año, así que ya se imaginará la desesperación y frustración, de ahí la importancia de que se replanteen políticas económicas y se busque mejorar la vida de las personas.

 

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