EDITORIAL

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Hasta a España ha trascendido la muerte del jornalero José Sánchez Carrasco, quien murió en los patios del Hospital General de Guaymas, sin recibir atención médica, hace justamente una semana.

 

El caso de esta negligencia criminal, trascendió las fronteras no sólo de Sonora, el país y Latinoamérica, sino que también llegó a Europa, en donde este lamentable caso ocupa espacios en el diario más influyente de España.

 

Es triste que la muerte de un jornalero, quien se encontraba en la indigencia, acapare esa atención, cuando debió ser su condición de vida, lo que nos hiciera voltear a todos la vista hacia su caso y buscar la manera de apoyarlo.

Como siempre ocurre “muerto el niño ahogado, todos buscan tapar el pozo” como palabras más, palabras menos reza el refrán.

Pero hay muchos José Sánchez Carrasco, no sólo en Sonora y México sino en distintas partes del mundo que están desesperados tratando de recibir la mínima ayuda que les permita sobrevivir un día más.

Si bien es cierto, que se debe de investigar el deceso de este hombre, que vino de Chihuahua a buscar una mejor condición de vida, y que su frágil cuerpo desgastado por la falta de alimento, ya no pudo seguir luchando, también lo es que hay mucha gente en condiciones similares a José.

Qué bueno que vengan a tierra sonorense visitadores de la Secretaría de Salud Pública, de la  Comisión Nacional de Arbitraje Médico, de la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios, todo eso es aplaudible, porque se está trabajando en esclarecer una muerte injusta e indigna.

Pero insistimos, hay que volver la vista hacia aquellos que están a  nuestro lado y que hacemos como que no están.

Hay que ver a esos niños que para evitar el hambre y la violencia en sus hogares, escapan inhalando resistol, porque así ya no sienten y lo mismo les da el frío, el calor, los golpes y la falta de alimento.

Debemos volver la vista hacia las mujeres maltratadas, hacia los discapacitados que buscan un espacio que les permita desarrollarse dignamente y no ser una carga para su familia y la sociedad, para aquél que se equivocó y al salir de una prisión no encuentra donde colocarse, lo que en ocasiones lo orilla a volver a delinquir, para las personas de la tercera edad, que en ocasiones son vistos como leprosos, hacia todos estos y más se debe mirar y no hacer como si no existieran.

 

José Sánchez Carrasco murió por inanición, por falta de atención, o por la causa que finalmente se dictamine, pero no es el único y para evitar que haya más casos como ese, además de concientizar a los médicos y demás trabajadores de la salud, se deben de implementar programas efectivos para acabar con el hambre y la discriminación.

 

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